09 de Junio de 2017

4 lecciones sobre la felicidad provenientes del estudio más largo sobre este tema

Consejos para llevar una vida feliz y saludable, compartidos por el investigador de Harvard y psiquiatra Robert J. Waldinger.

Autor: Daryl Chen, IDEAS.TED.COM


¿Alguna vez ha deseado poder avanzar rápidamente su vida para ver si las decisiones que está tomando en el presente conducirán a la satisfacción y la salud en el futuro? En el mundo de la investigación científica lo más cercano que se puede llegar a esto es observando el estudio realizado en Harvard sobre Desarrollo de Adultos, que ha seguido la vida de 724 hombres por 78 años. Los investigadores estudiaron el grupo cada dos años e indagaron sobre su salud física y mental, su vida profesional, sus amistades y sus matrimonios -también se los sometió a entrevistas periódicas, exámenes médicos, análisis de sangre y escáneres cerebrales-.

Con un asiento de primera fila en la vida de estos hombres, los investigadores han sido capaces de realizar un seguimiento de sus circunstancias y elecciones, pudiendo ver el efecto de éstas en el largo plazo. El psiquiatra Robert J. Waldinger, director del estudio e investigador principal, compartió algunas de las principales lecciones en una popular charla TED.

La principal conclusión del estudio indica que las buenas relaciones interpersonales nos mantienen más felices y saludables y, por el contrario, la soledad nos mata.

El estudio ha producido más de 100 artículos publicados hasta el momento. De todos ellos, se pueden destacar cuatro lecciones principales:

1. Una infancia feliz tiene efectos de larga duración.

Tener relaciones cálidas con los padres o tutores en la infancia fue un buen predictor sobre si una persona tendrá relaciones más estrechas y cercanas en la adultez. Una infancia feliz tiene el poder de extenderse a través de décadas y de predecir relaciones más positivas, así como una mejor salud física en la edad adulta hasta el final en la vejez. Y no son solo los lazos parentales importan: tener una estrecha relación con al menos un hermano en la infancia predice que las personas serán menos propensas a deprimirse a la edad de 50 años.

2. Las personas con infancias difíciles aún pueden hacer mucho por ellas en la mediana edad.

Las personas que crecen en entornos difíciles -con familias caóticas o incertidumbre económica, por ejemplo- envejecen menos felices que quienes tuvieron una infancia más afortunada. Pero llegando a la mediana edad (definida como las edades entre los 50 y 65 años), los que se dedican a lo que los psicólogos llaman “generatividad”, o un interés en establecer y guiar a la próxima generación, eran más felices y contaban con una mejor adaptación que los que no lo hicieron. La generatividad no depende únicamente de ser padres, dado que también puede expresarse en ambientes laborales o en otras circunstancias en donde es posible educar a jóvenes.

3. Aprender a lidiar con el estrés tiene una rentabilidad toda la vida.

Todos hemos desarrollado maneras de manejar el estrés y aliviar la ansiedad. Waldinger y su equipo han descubierto que algunas formas pueden tener mayores beneficios a largo plazo que otras. Entre las adaptativas de afrontamiento hay métodos que se pueden destacar, como la sublimación (ejemplo: se siente tratado injustamente por su empleador, por lo que inicia una organización que ayuda a proteger los derechos de los trabajadores), el altruismo (trabajar por el bien de los demás sin percibir una remuneración) y la supresión (está preocupado por los recortes de empleo en su empresa, pero pone esas inquietudes fuera de la mente hasta que pueda hacer algo para planear para el futuro).

Las estrategias de afrontamiento desadaptativas incluyen la negación, la actuación o proyección. Los investigadores de Harvard encontraron que las personas que lidiaban con el estrés mediante métodos adaptativos tienen mejores relaciones con otras personas y su manera de hacer frente genera una serie de efectos beneficiosos: las personas que los rodean manifestaron que era más fácil relacionarse con ellos, por lo que los motivaba a ayudarlos, aumentando así el apoyo social. A su vez, se predijo una vejez más saludable entre los 60 y 70 años.

4. El tiempo con los demás nos protege de los altibajos de la vida.

Waldinger destaca “lo que importa es la calidad de tus relaciones”. De hecho, ésta es una de las conclusiones más importantes del estudio. Asimismo, las investigaciones han encontrado que la cantidad de relaciones afectivas que uno tenga a lo largo de la vida y el tiempo compartido con ellas también tiene una influencia positiva. Compartir momentos con otros hizo que los participantes del estudio se sintieran más felices, destacando que el tiempo compartido con una pareja fue un amortiguador contra las caídas del estado de ánimo y ayudó a disminuir las enfermedades asociadas al envejecimiento.

Waldinger sigue maravillándose con los hallazgos de las investigaciones, aun admitiendo que la muestra es sesgada, dado que se encuentra compuesta únicamente por hombres blancos (de hecho, el grupo incluyó originalmente a John F. Kennedy). Si bien quedan pocos sujetos de la muestra original, los objetivos próximos se encuentran en seguir trabajando con los 1300 hijos de los participantes iniciales, quienes aceptaron sumarse y donde las mujeres representan al 51% de la población.

Fuente:

Imagen: Designed by Asier_Relampagoestudio / Freepik 


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