21 de Febrero de 2017

El sistema nervioso en 60 segundos: Cómo lograr que el tronco cerebral no obstruya la atención de sus alumnos

Te damos 6 consejos para manejar mejor la atención de tus alumnos durante una clase.

Artículo de uso libre, sólo se pide citar autor y fuente (Asociación Educar para el Desarrollo Humano).


Tres conceptos iniciales básicos: 

  • El neocórtex piensa.
  • El sistema límbico procesa las emociones.
  • El tronco cerebral decide. 

El tronco cerebral está preocupado solo con la supervivencia y decide qué estímulo sensorial pasa y, por lo tanto, qué decisiones se tomarán en el neocórtex. 

El tronco cerebral tiene 450000000 de años. ¿Cómo convencerlo con palabras que están hace nada más que 40000 años y con un lenguaje escrito de juveniles 10000 años (¡esto quiere decir que el tronco es 45000 veces más viejo que la escritura!)? No ha habido suficiente tiempo, en términos evolutivos, para que la palabra escrita pueda tener impacto: para motivarlo debemos aprender a hablar un nuevo lenguaje porque no entiende bien las palabras.

El tronco solo responde a seis estímulos:

1. Reacciona frente a lo que concierne al yo porque el tronco sería el centro del yo con empatía solo para él mismo. Esto explica por qué el 100% del mensaje educativo debe estar centrado en la audiencia y no en el contenido. La audiencia debe primero escucharlo para poder prestarle atención (evitar el filtro de la memoria sensorial).

2. Es sensible a los contrastes como antes – después; seguro – riesgoso; con – sin y lento – rápido. Esto le permite tomar decisiones rápidas. Sin la oposición entra en un estado de confusión, retrasando la decisión o, directamente, no tomándola. El contraste llama la atención del tronco cerebral y facilita la llegada de la información al neocórtex.

3. Como el tronco cerebral no puede procesar con facilidad el lenguaje escrito, el uso de palabras, especialmente de las complicadas, enlentecerán la codificación de su mensaje y retrasarán el procesamiento de la información en el neocórtex.

Es por esto que el tronco necesita estímulos tangibles y concretos. Este no puede procesar conceptos como “divisiones complejas”, pero sí ideas concretas como “ocho es superior a cinco”, “dibuje un círculo”, etc.

4. El tronco disfruta de los principios y de los finales. Pasa por alto lo que está en el medio. Este periodo atencional tan corto implica que lo más importante de su mensaje debe ir al principio y luego debe repetirlo al final. Todo lo que esté en el medio de su mensaje será pasado por alto.

5. El tronco es visual porque la vía visual, la cual envía conexiones colaterales al tronco, es 40 veces más rápida que la auditiva. El tronco tarda 2 ms en identificar una serpiente mientras que el neocórtex necesita de 500 ms. El sistema nervioso está sesgado para procesar visualmente la información.

6. El tronco puede gatillar emociones por sus conexiones con el sistema límbico. Recordamos mejor los eventos que experimentamos con emociones. Descartes dijo: “No somos máquinas pensantes que sentimos sino máquinas de sentimientos que pensamos”.

Destaque siempre que sin atención no hay aprendizaje.

Bibliografía:

  • Jonathan Fawcett, Evan Risko and Alan Kingstone (2015). The Handbook of Attention. MIT Press. ISBN: 9780262331876.

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