30 de Enero de 2014

Las emociones influyen en la percepción II

Segunda parte de los estudios sobre cómo las emociones permiten entender qué siente nuestro cuerpo cuando estamos en presencia de ellas.

Artículo de uso libre, sólo se pide citar autor y fuente (Asociación Educar).


Todos por experiencia personal sabemos que cuando estamos bañados por una intensa emoción nuestro modo de ver el mundo cambia y es común escuchar que vemos al mismo según nuestras propias gafas. Un grupo de investigadores liderados por Taylor Schmitz y Adam Anderson de la Universidad de Toronto, se propusieron ir más allá y descubrir qué sucede en nuestro cerebro, más precisamente en la corteza visual.

Para su trabajo los científicos reclutaron a 14 voluntarios con visión normal, a quienes les presentaron imágenes para producirles distintos estados de ánimo (bueno, neutral y negativo) y otras en donde se veían rostros en el centro rodeados en algunos casos de casas y otros de árboles, en estos últimos debían determinar el género de la persona que estaba en la fotografía.

Luego de haber realizado numerosas pruebas y de escanear los cerebros de los participantes con equipos de resonancia magnética funcional (fMRI), se observó una fuerte relación entre los estados emocionales y la percepción de los participantes, lo que permitió evidenciar cómo el estado de ánimo cambia la forma en que el sistema visual filtra las experiencias.

occipitalEl buen humor y una actitud positiva aumenta la percepción de datos en la corteza occipital y con ello la capacidad de tener una apreciación global (visión periférica), mientras que el mal humor reduce la capacidad de atención y llevaba a una visión túnel.

Para los investigadores, este estudio permite comprender los motivos por los cuales en situaciones de miedo o tristeza centramos nuestra atención en un foco en detrimento de la visión más amplia. Un ejemplo clásico se da cuando alguien es agredido por una persona con un cuchillo o pistola y no puede recordar el rostro del atacante, debido a que toda la atención estaba centrada en el arma.

El papel de este tipo de cambio atencional de amplio a reducido se produce debido a que la principal función de nuestra UCCM (unidad cuerpo cerebro mente) es la supervivencia y centrar nuestros sentidos en el punto amenazante y eliminar todo lo superfluo que lo rodea es fundamental para mantenerse vivo.

Algo que debe tenerse presente cuando se trabaja con maquinarias peligrosas que exigen una visión y atención más centrada, es el hecho de que hay que cuidar que el buen ánimo no juegue en contra, ya que puede ser una distracción.

Este trabajo nos permite comprender la importancia de las emociones constructivas y los contextos no amenazantes para nuestra UCCM.

Imaginemos un espacio en un ámbito educativo o laboral en donde necesitemos un buen nivel atencional del cerebro para poder aprender, reflexionar o llevar adelante una tarea que exige el manejo de variables, de toda nuestra inteligencia y en donde los individuos no gocen de un estado de ánimo adecuado. Indudablemente no lograremos cumplir con los objetivos. Por ello, parte de nuestra tarea cotidiana como docentes, capacitadores, lideres, gerentes, supervisores y como seres humanos, debe ser la de generar contextos [1]prefrontalizados.

[1] El término prefrontralizados lo utilizamos en neurosicoeducación para distinguir a las funciones cognitivas y ejecutivas de la CPF (corteza prefrontal) ―el área más evolucionada de nuestro cerebro― que deben estar presentes en tareas que exigen de nuestra atención consciente ya sea ampliada o reducida.


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