05 de Septiembre de 2013

Neurociencias en el aula: Entrevista a Alejandra Lencina

“Algunos padres ya reconocen que la Neurosicoeducación es una herramienta importante no sólo para la educación sino para la vida”.

Aplicación de la Neurosicoeducación en el aula

Entrevista a Alejandra Lencina

Alejandra Lencina es una de las pioneras a la hora de hablar de neurosicoeducación en el aula. Ella se embarcó en esta aventura luego de asistir a las Jornadas de Neurociencias en el 2009 y llevó las ideas adquiridas al Colegio MECENAS, situado en la provincia de Corrientes, Argentina. Ella cree sólidamente en un sistema educativo que se complemente con los conceptos de la Ciencia, Biología y Psicología. Por esta razón, tomó a la Neurosicoeducación (NSE) como uno de los pilares centrales en la educación de sus alumnos, aunque también incluyó al personal de la Institución.

La base para que su idea floreciera fue generar un equipo de docentes comprometidos,  para así afianzar la propuesta educativa y brindarles a los alumnos una forma diferente de aprender, más compatible con el cerebro y el desarrollo de las habilidades socio-emocionales para el autoconocimiento, la autorregulación personal y la integración social. 

Para que los chicos tomaran contacto con su proyecto, creó un espacio curricular semanal que se llamó "BRAINY TIME". Este tiempo fue destinado a trasmitirles a los alumnos de 1° a 6° grado del nivel primario la información necesaria para que comprendieran el funcionamiento básico de la unidad UCCM (unidad cuerpo cerebro mente medioambiente), los beneficios de la autoconciencia, la autorregulación, el afianzamiento de la autoestima, la conciencia social, las relaciones interpersonales y la responsabilidad en la toma de decisiones a través de juegos, proyectos y campañas.

¿Cómo les surgió la necesidad de buscar información distinta de la que ya tenías?

Luego de asistir a las ‘Primeras Jornadas Internacionales de Neurosicoeducación’, en el año 2009, quedé fascinada y motivada con la nueva información que me aportaron. Me impactó el contenido de las conferencias, como así también la calidad profesional y humana de todas personas que disertaron. Desde entonces, siempre estuve presente en los congresos de Asociación Educar. De hecho, al año siguiente me inscribí en la carrera de Neurosicoeducación. 

¿Qué te sumaron estos nuevos conocimientos?

Estos nuevos conocimientos me sumaron mucho en mi vida personal y profesional. Por primera vez disfruté del estudio de toda la capacitación y aprendí a estudiar sin stress. Actualmente, tengo otra mirada de los problemas, de los objetivos a lograr, de mi desarrollo profesional y personal; gracias a la Neurosicoeducación (NSE) cambié mi patrón de pensamiento por uno más cerebro compatible. Soy consciente de mi crecimiento personal y eso me hace feliz; creo absolutamente en este sistema de estudio: está cuidadosamente organizado, el contenido es muy interesante y la calidez humana de los tutores te contiene y te alienta a seguir adelante.

¿Cuál fue la reacción que tuvieron los chicos cuando quisiste aplicar tu nueva metodología?

¡Muy Buena! Les pareció novedosa la hora “Brainy Time”; despertó la curiosidad de muchos acerca de aprender sobre el cerebro y de conocerse más a sí mismos. Se generó un espacio reflexivo y de escucha. Además, noté que se creó en ellos una necesidad sin que se percataran. Lo disfrutan muchísimo y yo, a la par de ellos.

¿Cómo les resultó a los chicos el uso del libro Neurótico?

Comenzamos a trabajar con el Libro Neurótico hace poco tiempo; están fascinados con sus contenidos: esperan ansiosamente las clases para seguir leyéndolos, expectantes por saber con qué se encontrarán en el próximo desafío de Alí Abu. Nunca los vi tan motivados con la lectura. Es un placer trabajar con ese libro, libera mucha dopamina. 

¿Qué cambios observaste en el comportamiento de los chicos?

Alegría y ganas de trabajar en este espacio. Empezaron a notar y a ser conscientes de sus acciones con los alumnos más grandes (5° y 6° grados). Aunque se hayan equivocado en alguna conducta, luego ocurre una reflexión NSE frontalizadora. Ellos mismos me piden hacer rondas de reflexión, en donde trabajamos mucho con los problemas de ellos en el aula.

¿Qué sintió usted frente a las primeras reacciones?

Por el lado de mis alumnos, apertura, curiosidad y algo sorpresa también. Por otra parte, a algunos colegas les pareció algo rara la metodología y se mostraron cautelosos al principio, como generalmente sucede con toda idea novedosa. Sin embargo,  con el tiempo y con las capacitaciones que nos brindaron en el colegio ya empezamos a escuchar y hablar el mismo lenguaje.

¿Cuánto tiempo necesitó para los chicos aceptaran la nueva propuesta?

No sentí resistencia alguna de parte de ellos; por el contrario, manifestaron intriga y curiosidad por saber cómo somos.

Le pedimos que nos cuente alguna anécdota que le haya llamado la atención durante la experiencia que tuvo con los chicos. 

El año pasado, en uno de los recreos, dos chicos de 6°grado se pelearon y unos ellos agredió  a otro de mala manera.  Cuando le pregunté al agresor qué había sucedido, él me contestó: “Lo que pasa, Miss, es que no pude frenar a mi amígdala, le ganó a mi corteza prefrontal”. Ante tal argumento, me sonreí  ―lo asombroso para mí fue que hacía muy poquito que habíamos hablado del tema en un marco teórico―. Luego reflexionamos entre todos sobre dicha conducta y pensamos acerca de qué hacer en futuras oportunidades ante esas situaciones. 

¿Cuáles fueron las reacciones de los docentes cuando plateó lo que quería hacer? ¿Qué sucedió con ellos luego de usted llevara a cabo su idea?

Yo planteé al Equipo de Conducción del colegio tener una hora cátedra para la neurosicoeducación con los chicos de 1° a 6° grado ―la propuesta se llamó “Brainy Time”― cuando quedó un espacio vacante en las horas curriculares.  Ellos sabían que yo me venía capacitando en la carrera de Neurosicoeducadora y en el 2011 comenzamos con esas clases en el colegio. Estoy muy agradecida al Colegio Mecenas por la apertura y oportunidad para llevar a cabo esta propuesta. Contamos incondicionalmente con el apoyo de la dueña del colegio, Raquel Irigoyen, quien creyó fehacientemente en el aprendizaje basado en las neurociencias y nos permitió implementarlo a varios docentes.

¿Cuál fue la relación que se creó entre los chicos y los docentes?

En general hay un clima muy relajado en las clases. Existe un lindo intercambio entre docentes y alumnos. Todos tratamos de encarar nuestras clases en un marco cerebro compatible; estamos en el proceso constante de implementarlo; cuesta porque es otra manera de planificar las clases: no es justamente de las que se enseñan en los profesorados. Pero de a poco y con la práctica diaria todos vamos mejorando.

¿Cuál fue la reacción de los padres de los chicos? 

Al principio les pareció algo raro, pero luego ellos aprendieron de sus hijos y con lo que los chicos les contaban de las clases. También resultaron útiles las reuniones de padres; en estos encuentros los papás se acercaron a contarme anécdotas con sus hijos. De hecho, algunos ya reconocen que la NSE es una herramienta importante no sólo para la educación sino para la vida.

¿Qué resultados espera a largo plazo con este proyecto?  

A largo plazo, espero que toda la comunidad educativa (directivos, profesores, maestros, alumnos y padres) pueda ser neurosicoeducada y que cada uno logre implementar los conceptos de NSE en su ámbito. Esta es una formación para el desarrollo humano y sería hermoso que todos seamos testigos de nuestra evolución como seres humanos. Personalmente, mi próximo paso será mantenerme en este camino de Neurosicoentramiento. Disfruté tanto de  la capacitación en NSE que tengo ganas de seguir perfeccionándome.


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