07 de Enero de 2016

Neurociencias en el aula: Entrevista a Alicia Di Meo

“La educación necesita un cambio para lograr buenos y mejores seres humanos”.

Material de uso libre, sólo se pide citar la fuente (Asociación Educar).


Un cuarto de siglo como docente basta como para afirmar que Alicia Di Meo tiene una muy marcada vocación por estar con los chicos. Para ella, su devoción son los pequeños (está a cargo de niños de 6 a 9 años) y su pasión es brindarles herramientas para un futuro mejor. La profesora de psicología, quien trabaja en el Centro Integral de Niñez de Bahía Blanca, Provincia de Buenos Aires, considera que el papel de la educación “debe orientarse a que el niño desde su nacimiento tenga todas las oportunidades posibles para el desarrollo de sus potencialidades”. Ella le otorga a las instituciones educativas un papel integral que no se circunscribe al mero hecho de instruir a los pequeños. 

Su carácter emprendedor la llevó a buscar nueva información para conseguir objetivos profundos. A partir de los conocimientos que recogió concluye: “Para cambiar o mejorar el mundo en el que vivimos, lo primero que tenemos que modificar es nuestro mundo interior”. Actualmente, Alicia se dedica a su proyecto el “Derecho que tiene todo niño/a a tener un cerebro sano”, a partir del cual pregona que un chico saludable “puede desarrollar sus capacidades como persona individual y única, a pesar de las diferencias que existen entre cada uno”.

¿Cómo te surgió la necesidad de buscar información distinta de la que ya tenías?

Porque vi que todo a mi alrededor no era equitativo; estaba desajustado, caótico e iba en incremento. No era justo que los chicos fueran maltratados por sus pares, ni por su familia, ni educadores. Tampoco que sufrieran las consecuencias de los errores de los adultos, como alcoholismo, droga, falta de afectos, prostitución, abuso sexual, o asumieran responsabilidades que no tenían que adjudicarse a su corta edad, sumado a la alimentación deficiente, falta de aseo personal, abandono, etc.

No era justo que me cruzara de brazos y cobrara el sueldo, simulando que no tenía nada que ver con toda esta situación que se iba agravando cada día. Sí, en cambio, era justo que buscara la raíz del asunto para ver si se podía corregir. Recibí un mail con cursos en Neurosicoeducación. Fui a la página y me dije: “¿Qué es esto?”. Sencillamente me sorprendí. Pensé: “Esto me puede servir para conocer nuestro interior”. Fue lo mejor que pudo haberme pasado.

¿Qué te sumaron los cursos que realizaste?

La Neurosicoeducación me dio el conocimiento de mi Unidad mayor Cuerpo Cerebro Mente y Medio Ambiente (UCCM-MA), sus capacidades, las limitaciones para poder conocerme y controlarme. También conocí los efectos del maltrato emocional, del déficit nutricional y educativo, hecho que me llevó a buscar intentar erradicarlo de nuestra sociedad. Asimismo, supe cuáles son las acciones necesarias para que nuestra UCCM alcance el máximo de sus cualidades emocionales, cognitivas y ejecutivas. A partir de los contenidos logré comprender que la calidad de nuestra supervivencia depende de la calidad de supervivencia de nuestros semejantes. Así como que también vislumbré cómo crear una sociedad más justa y armónica a partir de perseguir la filosofía del SER-HACER-TENER. A partir de todo esto, creo que se puede reconstruir nuestro mundo interior y así reformar el mundo exterior: SI CUIDO ME CUIDO.

Te pedimos, por favor, que nos cuentes cómo empezó toda esta maravillosa obra que estás realizando.

Surgió aproximadamente hace tres años al hacer mi primer curso. No me conformaba con lo que aprendía, por lo que seguía indagando en la página web de Asociación Educar (www.asociacioneducar.com), conferencias, materiales didácticos, etc. Las solicitaba y pensaba en cómo aplicarlas en el aula. Todo lo iba transmitiendo a mis compañeras, familiares, amigos y vecinos. Entonces elaboré un proyecto de trabajo: “El derecho que tiene todo Niño a tener un Cerebro sano”. Se sumaron no solo docentes sino también personal de limpieza, preceptoras, etc. Fue algo integral. Querían saber cómo buscar una salida a tantos problemas personales, laborales y demás. Así que se unieron al taller de neurosicoentrenamiento con el libro neurótico.

Cuando les comenté que quería asistir a un congreso en Buenos Aires, se interesaron tanto que se tramitó ante el Municipio el pago de los pasajes y viáticos. Este año se reunieron los Jardines Municipales para exponer las Buenas Prácticas Pedagógicas, y allí conocieron cómo nos estamos neurosicoeducando, tanto adultos como los niños. Les gustó el proyecto y se formó un equipo de trabajo para brindar herramientas teórico-prácticas a personal y trabajadores del área de Niñez, Adolescencia y Familia de la Municipalidad de Bahía Blanca, orientadas a potenciar las capacidades de niñas/os y adultos dentro de las aulas. Dichos elementos tendrán como base teórica la Neurosicoeducación.

¿En dónde comenzaste a aplicar los conocimientos adquiridos?

En mi lugar de trabajo Centro Integral de Niñez, de Ingeniero White, dependiente de la Municipalidad de Bahía Blanca. Pero la realidad marcó que implementaba la neurosicoeducación en dónde podía hacerlo. Si veía que podía ayudar a alguien, lo hacía. ¡Por supuesto que antes empecé por mí!

¿Cómo fue el proceso de adaptación a la hora de implementar los cambios?

En estos últimos tres años utilizamos el mes de febrero para ambientar el aula. Pintamos, dibujamos en las paredes para que los chicos se encontraran muy cómodos y a gusto. Colocamos música y aromatizadores. Esto puso a trabajar las neuronas en espejo de las otras docentes. Hubo muchas preguntas y comenzamos a reunirnos para hablar y comentar del tema.

 Así empezó toda la revolución mental: como una semillita muy pequeña. Los chicos se sintieron muy a gusto, por lo que aproveché la hora del desayuno para conversar sobre lo que habían hecho el día anterior, especialmente las cosas lindas y positivas. Por más chiquitas que fueran las anotaban en una hoja y las colocaban en un sobre con su nombre en el cofre de las emociones positivas.

Involucré a las familias y trabajamos con las cartas de las emociones, con el Profesor Neuri (www.asociacioneducar.com/neuri) que nos ayuda a saber más de las neuronas, la memoria y el sueño. También utilicé pequeños videos sobre valores para reflexionar, ver qué es lo que había en lo más profundo de sus corazones (por así decirlo), cómo poder ayudarlos y cuáles eran sus intereses o preocupaciones.

El cambio en el trato con los demás compañeros, el respeto hacia sus pares y a los docentes se fue notando poquito a poco. Se ponían a trabajar solitos desde que entraban hasta que se iban. Dicen que la repetición es la madre de la retención, todos los días teníamos un espacio para conversar cara a cara. Lo que más me llamó la atención es que les quedó grabado que no deben ser egoístas, porque lo comentaban y lo ponían en práctica entre ellos en toda situación. Estamos hablando de niños de 6 a 9 años, en situación de riesgo.

¿Tuviste impedimentos, ya sea desde autoridades o los padres cuando quisiste realizar tu idea?

De ninguna manera, al contrario, tuve mucho apoyo de los directivos, familias y docentes. Inclusive en el día de la familia nos pusimos a hacer gimnasia mental entre todos para divertirnos. Mientras poníamos las neuronas en acción formando nuevas redes pasábamos un momento muy ameno.

¿Cómo reaccionaron los chicos? ¿Y tus colegas?

Hacían muchas preguntas interesándose. A algunas de las niñas de 6 a 9 años les causaba impresión ver cómo era el cerebro, ahora ya se acostumbraron a verlo y no les parece tan feo. Y a mis colegas las estoy contagiando porque están súper entusiasmadas.

¿Qué pensás que le aportarás a los chicos a partir de la Neurosicoeducación?

Creo que para estos chicos, a los cuales les tocó vivir situaciones muy conflictivas desde pequeñitos, es como darles una esperanza de vida mejor, con la posibilidad de que esas heridas que se produjeron en su interior, por falta de vínculo maternal, falta de alimentación, abuso físico y psicológico y trabajo infantil puedan cicatrizar.

 Y sabemos que aunque las cicatrices sean visibles no dolerán porque estarán cubiertas por el amor, la humildad, el perdón y la alegría que produce levantarse todas las mañanas y saber que podrán reconstruir su mundo interior y por ende el mundo que los rodea.

 ¡¡No es poca cosa!! Un chico neurosicoeducado es un chico con garantía de supervivencia, vida ordenada y organizada por dentro y por fuera.

¿Cuál fue la metodología de trabajo que empleaste para introducirla en las aulas?

Traté de utilizar buenas motivaciones (pizarrón y cartas de las emociones, el Libro Neurótico, material teórico y práctico del Laboratorio del Profesor Neuri, videos, cuentos, charlas sobre valores) y una buena dosis de imaginación. Si me equivocaba, o se producía algún conflicto, daba un paso al costado, nunca para atrás, ya que cuando lo solucionaba seguía un pasito más.

¿Qué te sumó el uso del libro Neurótico?

El libro Neurótico fue estupendo. El año pasado lo iniciamos a modo de prueba dado que la mayoría de los niños que conforman nuestra matrícula provienen de familias con muchas limitaciones, tienen problemas para leer y se aburren fácil. Incluso algunos son disléxicos, por lo que el trabajo fue muy arduo.

Sin embargo, el libro fue atrapante, lo leímos juntos, lloramos juntos, escribimos metas y nos contamos secretos. Fuimos un grupo de amigos con sueños, ilusiones y promesas. Cuando lo terminamos, nos recompensamos. Conseguimos que los Bomberos Voluntarios de Ingeniero White, que son nuestros padrinos, nos llevaran al shopping, al cual nunca habían podido acceder. Sus caritas de felicidad las llevaré siempre gravadas en mi mente. Pudimos ver un espectáculo infantil y cenar. ¡Qué recuerdo hermoso!

Te pedimos que nos cuentes una alguna anécdota que te haya llamado la atención durante la experiencia que tuviste con los chicos.

Te cuento dos historias de dos alumnos. Juan Cruz es un chico que pensé que tal vez no se iba a interesar por el taller del libro neurótico, debido a que presenta ciertas características de nivel intelectual especial. Sin embargo, todos los días me hablaba de Alí Abu (personaje central del Libro Neurótico). Me decía que no teníamos que dejar que nos venciera, para avanzar y ganarle. Esto ha hecho que los demás cobraran ánimo en la lectura y, a pesar de las trabas que encontramos, no se rindieran.

Por su parte, a Antonela en una oportunidad se le ocurrió colocar todas las producciones en el techo del aula y en el pasillo para que pudiéramos leerlas cuando nos estuviéramos tristes, y de esa manera cambiar nuestro estado de ánimo. Eso llamó la atención de cuanta persona accediera a la galería y aula en donde exponíamos nuestros trabajos. Tuvo una muy linda idea, ¿no?

Contanos cómo comenzó a crecer tu iniciativa para llegar a la dimensión que hoy tiene.

Fue cuando tuvimos que exponer nuestros Proyectos Institucionales en un encuentro con todos los Jardines Municipales sobre Buenas Prácticas Pedagógicas. En realidad fue casualidad porque participamos como excepción, ya que nuestra institución es la única en la que además de funcionar una Orquesta Escuela, funciona un Jardín Maternal y de Infantes.

Fue una exposición de solo 15 minutos en la que quedaron muchas cosas por decir. Sin embargo, cuando finalizamos, todos querían más información sobre Neurosicoeducación, los materiales, el Libro Neurótico… Luego entregamos un cuadernillo con los Consejos de Neurociencias para docentes.

Entonces, Lucía Martínez Zara, la Subsecretaria de Niñez, Adolescencia y Familia del Municipio; junto a Noemí Martínez, la Representante Legal de los Jardines, y Roberto Girolami, Supervisor Pedagógico de los Centros Integrales, se interesaron y decidieron formar un equipo de trabajo para trasladar estos conocimientos a otros establecimientos municipales. Se realizó un proyecto llamado "Cerebrando la Educación desde la Primera Infancia", que dio origen a la “Primera Jornada Municipal de Neurosicoeducación” en Bahía Blanca.

¿Quiénes fueron los primeros en sumarse?

Las primeras en sumarse fueron las docentes de mi Institución y luego se interesaron los Seis jardines de infantes municipales y los Centros Integrales Mamás Cuidadoras.

¿Qué importancia le das a la 1era Jornada Municipal de Neurociencias y Educación “Cerebrando la educación de la Primera Infancia”?

La mayoría de las personas que concurrieron a la Primera Jornada coincidieron en que fue maravillosa. Realmente fue un éxito total, quedaron todos muy admirados y con ganas de escuchar más debido a la buena organización y, fundamentalmente, al alto nivel de exposición de los disertantes, quienes lograron captar la atención de las casi 200 personas que asistieron.

Más de 100 personas se quedaron con las ganas de participar, por lo que no desestimamos la chance de invitarlos el año que viene, y de realizar tal vez un congreso como hacen ustedes en Buenos Aires.

En síntesis, ¡fue hermoso! Mis compañeras todavía están recordando lo que se dijo en las conferencias. ¡Realmente les abrió el apetito para más información! El equipo quedó realmente satisfecho y emocionado por lo que vivimos en ese día. Excedió nuestras expectativas.

¿Cuáles fueron las repercusiones luego del encuentro?

Como les contaba, todo el mundo está recordando el encuentro, y lo genial que estuvieron tanto Marita Castro, Directora de Asociación Educar, como el Doctor Roberto Rosler, Director del Laboratorio de Neurociencias y Educación de Asociación Educar. Inclusive los periodistas locales comentaron acerca de la idea de introducir la Neurosicoeducación en las escuelas, ya que la educación necesita un cambio para lograr buenos y mejores seres humanos.

¿Cómo te imaginás con este proyecto de acá a unos años?

Mis metas son seguir adelante; aprendiendo más, pero sobre todo respetando los tiempos de madurez de las otras personas y las de uno mismo, con gran paciencia. Si bien los cambios son a veces lentos, TODO ES POSIBLE si uno cree realmente en lo que hace. 


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