23 de Marzo de 2016

Neurociencias en el aula: Entrevista a María Aurora Martínez Trujillo

“Me interesa que los chicos no repitan la información de memoria, sino que la razonen”.

Material de uso libre, sólo se pide citar la fuente (Asociación Educar).


“Siempre busco la manera de que los chicos adquieran el conocimiento de forma tal que no lo olviden con facilidad”, de esta forma se presenta María Aurora Martínez Trujillo, docente e Ingeniera Bioquímica del Tecnológico de Estudios Superiores de Ecatepec (TESE), una reconocida universidad de México. Ella forma parte del cuerpo académico de la licenciatura y la maestría de esta especialidad, así como también desarrolla proyectos de investigación en el área de bioprocesos desde el año 2000. Poco tiempo atrás escuchó un programa radial que la hizo cambiar la forma de pensar la enseñanza y valorar las emociones en distintos aspectos de la vida. “Comencé a escuchar por la radio a un investigador experto en neurociencias, y noté la importancia que esto tenía en el proceso de enseñanza y aprendizaje”. Por esta razón decidió que era hora de buscar nueva información para que sus alumnos no solo cursen con ella, sino que se lleven contenidos para “adquirir el conocimiento de forma tal que no lo olviden con facilidad”. 

¿Cómo te surgió la necesidad de buscar información distinta de la que ya tenías?

Antes pensaba que era difícil aplicar modelos educativos en la enseñanza de las ciencias duras, y más aún al nivel de las licenciaturas. Sin embargo, hace un par de años comencé a escuchar por la radio a un investigador experto en neurociencias, y empecé a ver la importancia que esto tenía en el proceso de enseñanza y aprendizaje. Así, cuando supe de este curso, me dio curiosidad saber si sería posible aplicar los conocimientos que obtuviera para ayudar a mis estudiantes en la adquisición de conceptos que pueden ser algo subjetivos.

¿Qué te sumó el curso realizado?

Me confirmó la importancia de considerar los aspectos neurológicos y emocionales al preparar e impartir una clase, con el fin de imprimir en el cerebro de mis estudiantes un conocimiento, o al menos dejarles claro un concepto de los que resultan imprescindibles en su formación.

¿Por qué decidiste incorporar la información nueva en las clases que dictás?

Porque imparto cursos que se fundamentan en conceptos subjetivos, pero que cuando el estudiante logra entenderlos forja las bases de su información completa como Ingeniero Bioquímico. Me interesa que los chicos no repitan la información de memoria, sino que la razonen para que la adquieran por gusto.

¿Qué pensabas que le aportarías a tus alumnos?

Sentí que podría ayudarlos a entender un concepto en específico para razonarlo de manera tal que no tuvieran que memorizarlo, sino que lo utilizaran para la solución de un problema relacionado cuando se les presentara durante el ejercicio de su profesión.

¿Cuál fue la reacción que tuvo el grupo cuando quisiste aplicar tu nueva metodología?

Primero se espantaron porque les pedí que recordaran ese concepto en un examen “sorpresa”. Se relajaron cuando les aclaré que solo quería medir cuánto lo recordaban y que su respuesta no iba a impactar en su calificación. Finalizando eso, les recordé con filminas la idea que íbamos a revisar y las ecuaciones relacionadas. Luego, me los llevé al laboratorio y permití que todos tomaran parte en el experimento; les pedí que describieran el material que estaban trabajando, sus características y que predijeran cómo se iba a comportar el proceso que íbamos a trabajar a partir de ecuaciones y teoría que les recordé anteriormente en el salón. Ellos me expresaron que les gustó experimentar y ligar en ello el conocimiento revisado previamente en clase.

¿Qué sentiste frente a las primeras reacciones?

Sentí la emoción de saber que podría aplicar algo de lo que aprendí en el curso. También me gustó contar con la atención de los chicos al explicarles que quería probar algo que había aprendido. Ellos parecían niños en el laboratorio, ingeniándose para cuantificar lo que la ecuación requería.

¿Cuál considerás como el punto más fuerte de tu trabajo a la hora de plasmar conocimientos en la memoria de tus estudiantes?

Creo que es importante estructurar adecuadamente la clase para poder ligar los conocimientos de una manera lógica que permita a los estudiantes razonarlos y entonces sepan lo que tienen que buscar cuando se enfrenten a un problema real. Incluso para que entiendan lo que deben hacer cuando van al laboratorio.

¿De qué manera intentás generar un clima atractivo y apto para la enseñanza?

Trato de ser amigable con ellos y estructurar mi clase de forma ordenada. Utilizo diferentes colores en el pizarrón y en ocasiones les actúo los procesos, o les llevo objetos con los que me ayudo para representarlos. Siento que de esa manera pueden imaginarse un proceso que sucede a nivel microscópico y entenderlo. Además, siempre les pido que me señalen lo que no entienden para volver a explicarlo. Les aclaro que no me voy a enojar si me regresan muchas veces, ya que ese es justo mi trabajo y mi objetivo es que me entiendan.

¿Cómo buscás llamar la atención de tus estudiantes?

Les explico cómo se aplican en la vida laboral los conocimientos que les enseño y les comparto mis experiencias al respecto. Considero que esto puede infundirles más pasión y gusto por aquello que están estudiando. A veces les pido que busquen información real del desarrollo de los procesos que enseñamos e incluso intento ponerles retos para que ganen puntaje extra. Esta última actividad es la menos concurrida, ya que desafortunadamente los estudiantes están llegando muy apáticos, y sólo les interesa aprobar, aun cuando no hayan aprendido nada del contenido del curso.

Te pedimos que nos cuentes alguna anécdota que te haya llamado la atención durante la experiencia que tuviste.

Me llamó la atención que para muchos de mis estudiantes era la primera vez que abordaban la parte práctica del conocimiento que estábamos revisando, aun cuando éste lo habían comenzado a revisar desde hacía un par de cursos antes. Entonces, algunos incluso lograron comprender finalmente conceptos básicos como la densidad o la viscosidad, mismos que se revisan desde el inicio de su formación. Analizando lo anterior, creo que los profesores hemos dejado de lado la importancia de que los chicos experimenten con todos sus sentidos.

¿Cualés fueron las reacciones del entorno en el que te manejás cuando plateaste lo que querías hacer? ¿Qué sucedió con ellos luego de que llevaras a cabo tu idea?

Comparto estas ideas con otros compañeros, incluso antes de tomar el curso. Por supuesto, mis ideas se fortalecieron con el curso y creo que ya tengo más elementos para aplicar todo lo que he pensado que podría servirme para ser mejor docente. Sin embargo, no he compartido estos resultados con mis compañeros, pero durante este intersemestre nos reuniremos para conversar sobre estas estrategias y espero tener esas opiniones pronto.

¿Qué cambio, según tu criterio, deberían implementar los docentes a la hora de preparar sus clases?

Primero creo que deberían entender adecuadamente los conceptos y preparar una clase bien estructurada, donde se muestren de la forma más clara a los chicos. Cuando no entendés la información es más difícil transmitirla. Además, si comprenden el proceso de enseñanza-aprendizaje, podrían implementar algunas estrategias para formular la clase e impartirla. Así, lo primero sería que conocieran un poco más los conceptos referidos a Neurosicoeducación.

¿Qué resultados esperás a largo plazo con este proyecto?

Espero poder contribuir a que los chicos a los que les imparto alguna materia se percaten de la importancia que tiene su profesión y generen una pasión por adquirir los conocimientos y tratar siempre de superarse a sí mismos para ser profesionales muy competentes.


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