15 de Abril de 2016

Neurociencias en el aula: Entrevista a Miriam Alter

“Los alumnos buscan prácticas menos memorísticas y tradicionales”

Material de uso libre, sólo se pide citar la fuente (Asociación Educar).


Su carrera comenzó formalmente en 1987 cuando se recibió en la UBA (Universidad de Buenos Aires) de licenciada en Ciencias de la Educación y, posteriormente, de Consultora Psicológica. Sin embargo, Miriam Alter desde pequeña tenía en claro cuál sería su horizonte: “Siempre me acuerdo que en sexto grado del colegio primario conversaba con mi maestra, la señorita María Elena, y le decía que cuando fuera grande iba a estudiar ciencias de la educación”. Antes de egresarse ya hacía sus primeros palotes como auxiliar docente en jardines de infantes y como coordinadora de grupos recreativos en educación no formal.

Con su título debajo del brazo decidió que su destino estaría en Israel, país en cual vivió durante 5 años, se capacitó y trabajó en múltiples proyectos. En 1992 volvió a Buenos Aires y se dedicó a criar a sus tres hijos. No obstante, su avidez por el conocimiento se mantenía intacta. Poco a poco retornó a su viejo primer amor: su profesión. Volvió a dar clases en profesorados de docentes de Nivel Inicial (Jardín de infantes y maternal) y en institutos de Counseling.

A la hora de elegir en dónde dictar clases, se inclina por trabajar en el nivel de educación terciario. Miriam considera que “los futuros docentes son el engranaje del cambio, dependerá de cómo se pueda dar vuelta o resignificar la manera que ellos han transitado por los distintos niveles de su educación formal lo que puedan hacer o no con sus futuros alumnos”.

Luego de comenzar a estudiar Neurociencia ella confirmó dos hipótesis que presumía: que los maestros deben encontrar la forma de llegar a todos, porque no todos aprenden de la misma forma y que muchas de las dificultades que se le adjudican a ciertos alumnos tienen más que ver con sus entornos educativos.

Participar en la optimización del ámbito educativo la motiva muchísimo y hoy por hoy dedica sus horas al importante desafío de que los docentes se formen con una miraba que abarque a todos sus alumnos, poniendo “su creatividad al poder”.

¿Cómo te surgió la necesidad de buscar información distinta de la que ya tenías? 

El tema de las Neurociencias me venía interesando. Mucho se hablaba y yo, que soy curiosa, quería saber de qué se trataba. Siempre me incumbe enriquecer mi práctica docente, hacerla más efectiva, más placentera, más fácil y no por eso menos profunda y rica.

¿Qué te sumó el curso realizado? 

Me sirvió para estar más segura en prácticas que ya estaba implementando. Encontré justificativos teóricos y científicos a metodologías didácticas y maneras de pensar al alumno. Es cierto: ¡no son tabulas rasas! Tienen una UCCM (Unidad Cuerpo Cerebro y Mente) que interactúa con el ambiente y trabaja en forma integral. Hay que considerar emociones, cuerpo… ¡No solo lo racional! No va por ahí. ¡El aprendizaje integral y significativo se logra poniendo toda la UCCM en juego! 

¿Por qué decidiste incorporar la información nueva en la formación de los nuevos docentes? 

Porque me pareció sencillo, muy práctico, real y efectivo. Sin explicar demasiado, haciendo pequeños cambios en el entorno, dedicando unos minutos a conversar sobre lo que nos pasa y a respirar en forma consiente lograba muy rápidamente lo que no conseguía años anteriores con amenazas de castigo, malhumor y fastidio. ¡Yo misma me empezaba a sentir mejor y veía que funcionaba! También mis alumnos me devolvían el feedback, no solo con sus actitudes en mis clases sino cuando relataban experiencias de sus propias prácticas docentes como auxiliares. 

¿Qué pensabas que les aportarías con tu cambio?

Otra manera de hacer docencia, más amena, más efectiva. Aprender con menos esfuerzo y en menos tiempo más conceptos, procedimientos, actitudes, etc. También es importante para mí llegarle a cada uno en su especial manera de aprender, identificar cuáles son sus intereses, con qué recursos particulares cuentan. Creo que entender cuál es el modo en que aprendo más efectivamente y tener conciencia del metaaprendizaje es fundamental para generar no solo un aprendizaje significativo sino también autónomo. Esto permite sacar el "techo" y favorece un aprendizaje y una enseñanza sin límite. Para mí es importante el autoconocimiento, que cada alumno conozca cuáles son los recursos con los que ya cuenta, cuáles son los que tienen que desarrollar, cuáles puede tomar de otros y cómo desarrollar su creatividad. Algo fundamental, ya que si uno vivencia desde lo personal también puede transmitirlo a otros. ¡Esto es justamente lo que quiero que hagan con sus futuros alumnos! 

¿Cómo pudiste llamar su atención? 

Trayendo recursos novedosos; con preguntas inesperadas; acercándome a sus estados emocionales en cada momento; generando experiencias vivenciales; preguntándoles acerca de sus intereses y proponiéndoles un camino de aprendizaje autoevaluativo, en el que sean ellos mismos lo que vayan evaluando sus propios procesos de aprendizaje según los programas anuales que el ministerio nos propone. También le di el lugar de socios y protagonistas de sus propios aprendizajes. 

¿Cuál fue la reacción que tuvo el grupo cuando quisiste aplicar tu nueva metodología? 

Al principio fue de asombro; no entendían bien qué pasaba. Tampoco comprendían la relación entre los primeros minutos de clase, en donde se intercambiaba acerca de las situaciones personales, o los juegos que proponía y los contenidos que quería que aprendieran. Llevó un tiempo. No obstante, no hubo resistencia franca; sí, sorpresa y luego una enorme adhesión. Los alumnos buscan prácticas menos memorísticas y tradicionales.

¿Qué sentiste frente a las primeras reacciones? 

Me sentí con temor, ya que yo misma estaba insegura y tenía dudas de que funcione. También iba compartiendo con ellos lo aprendía. Les contaba lo que iba leyendo y les proponía hacer una prueba. Nunca lo impuse, les propuse ser socios en una experiencia... De ese modo, si bien sentía una enorme responsabilidad, también mis alumnos tomaron parte de la misma y fuimos pares en la tarea. Eso alivió mucho. Considero que esa actitud puede hacerse no sólo con adultos (recuerden que trabajo con jóvenes que terminaron el secundario) sino también con niños pequeños. ¡Ellos resultan excelentes socios también! 

¿Cuáles considerás como los puntos más fuertes de tu trabajo a la hora de modificar la forma de encarar la clase? 

Hay varios, pero destaco el contacto personal con cada uno de mis estudiantes; la planificación variada y creativa de los contenidos; el estar yo misma entusiasmada con lo que hago y la darle importancia a las condiciones del entorno físico y emocional. Asimismo es fundamental estar en el momento presente, aquí y ahora de cada uno de los grupos y los estudiantes.

¿De qué manera intentás generar un clima atractivo y apto para la enseñanza y el aprendizaje?

Mediante diversas formas. Tengo en cuenta los estados emocionales; las vivencias significativas; la generación de estímulos atractivos; los cambios constantes en la hora de clase (los jóvenes hoy día no se concentran demasiado tiempo en una misma cosa); la autoevaluación compartida y la generación de entornos agradables y alegres, con juegos y risas. 

¿Compartiste con tus alumnos los conocimientos adquiridos? Si es así, ¿qué opinaron ellos al respecto?

Sí, compartí. Se mostraron interesados, preguntaban y algunos investigaban por su cuenta. 

¿Cómo pensás que podrías aminorar el estrés en tus estudiantes sin que se reduzca la calidad de los contenidos? 

Teniendo en cuenta la activación de su UCCM, creando situaciones que generen dopamina, noradrenalina, endorfinas. Además, priorizando las funciones del cerebro emocional, ahora que sé de su influencia en procesos de atención, aprendizaje y memoria. 

¿Cualés fueron las reacciones del entorno en el que te manejás cuando planteaste lo que querías hacer? ¿Qué sucedió con ellos luego de que los llevaras a cabo tu idea? 

Trabajo en el ámbito privado y con mucha libertad. El entorno recibió mi experiencia con mucho agrado. Algunas colegas me pidieron asesoramiento; otras, escucharon pero siguieron con sus practicas habituales.

¿Pudiste hablar con otros docentes al respecto? ¿Pensás que el ámbito de la docencia es permeable a aceptar cambios en favor de la mejoría de sus clases?

Sí, sobre todo mis colegas más jóvenes. Entre los más grandes y con mayor experiencia veo que algunos están abiertos a incorporar nuevas metodologías porque la realidad se impone y la frustración es enorme. Las prácticas que se venían dando ya no sirven, es como la rata que gira en la ruedita y vuelve al mismo lugar. Hay docentes que ven claramente a sus alumnos, sus dificultades, sus limitaciones, pero no les alcanzan los recursos ni tienen el apoyo del entorno para llevar a cabo los cambios que se necesitan para mejorar la calidad educativa. 

¿Qué modificaciones, según tu criterio, deberían implementar los docentes a la hora de preparar sus clases? 

En su didáctica y en su relación con los alumnos. Considerar no solo su cerebro racional, sino tener en cuenta la existencia de la amígdala cerebral y ser consientes de cuánto reaccionamos en modo supervivencia y qué es lo que nos lleva a activar esa parte de nuestra UCCM. Creo que en principio haciendo solo esto se crearía una buena puerta de entrada para encarar el proceso de enseñanza-aprendizaje de manera más efectiva y placentera para todos. 

¿Qué resultados esperás a largo plazo con este proyecto?

Cambiar la educación, aprender cada vez más y mejor, que lo que aprendamos y enseñemos sea significativo, nos sirva para la vida en su totalidad y en su particularidad. De esta manera, la educación, efectivamente, cambiará el mundo, el cual será más rico en todo sentido, más empático, más creativo, más saludable y la vida mejorará para todos, sin distinción.


Te invitamos a conocer nuestra página de Facebook: NeurocienciasAsociacionEducar. Actualmente 742052 personas disfrutan de nuestras publicaciones gratuitas.