03 de Agosto de 2017

Implicancias de la memoria de trabajo en el aprendizaje elemental

A la hora de aprender, la memoria de trabajo es una herramienta fundamental. Por esta razón, es importante trabajar en estrategias y métodos pedagógicos más eficaces que la favorezcan, potenciando así la capacidad de aprender de los chicos.

Artículo de uso libre, sólo se pide citar autoras y fuente (Asociación Educar para el Desarrollo Humano).


Los bajos desempeños en la memoria de trabajo pueden afectar el aprendizaje en diversas materias, colocando a un niño en alto riesgo de malos resultados escolares (Holmes y Gathercole, 2014).

Las actividades escolares como matemática y lengua, entre otras, dependen de la habilidad del niño para prestar atención a las instrucciones y la información; de mantener esa información en mente, integrarla y entender su significado.

Los alumnos con poca capacidad de memoria de trabajo se sobrecargan con mayor facilidad durante las tareas académicas, tratando de recordar las instrucciones que impliquen varios pasos o hacer un seguimiento de la tarea que están tratando de completar (Holmes et al., 2010).

Una vasta evidencia de investigaciones ha demostrado una estrecha relación entre la memoria de trabajo y el logro escolar de los niños.

¿Cómo interviene en los aprendizajes?

Aprender a leer

La memoria de trabajo es responsable de muchas de las habilidades que los niños usan para aprender a leer. El proceso de lectura no consiste sólo en descifrar un código de signos y encadenar sus significados, sino que además (y fundamentalmente) supone la comprensión del significado o mensaje que trata de transmitir un texto. La comprensión de un texto exige del lector operar simultáneamente en varios niveles de abstracción, siendo en unos el procesamiento consciente y en otros, automático.

A los chicos la memoria de trabajo auditiva los ayuda a aferrarse a los sonidos que las letras hacen el tiempo suficiente para sondear nuevas palabras. Por su parte, la memoria de trabajo visual ayuda a los niños a recordar cómo se ven esas palabras para que puedan reconocerlas durante el resto de la oración. Cuando trabajan eficazmente estas habilidades, los pequeños identifican cada palabra que ven. Esto los ayuda a leer con menos vacilación y a convertirse en lectores fluidos.

Las habilidades para mantener activa información procedente de distintas partes del texto o del conocimiento del lector son las que benefician a los sujetos de alta capacidad de memoria de trabajo, mientras que los que poseen baja capacidad deberán dividir su monto de activación disponible entre las demandas de almacenamiento y procesamiento. Por lo tanto, cuando se aumenta la dificultad en alguna de las dos características, el desempeño empeorará.

Aprender matemáticas

Para solucionar un problema matemático se requiere asistir al estímulo, al almacenamiento temporal de los números y funciones y, simultáneamente, a la evocación de reglas aprendidas de la memoria a largo plazo.

Imagine que un maestro lee un problema de palabras en la clase de matemática. Los niños deben ser capaces de mantener todos los números en la cabeza, averiguar qué operación utilizar y crear un problema de matemáticas escrito al mismo tiempo.

Los chicos con bajas habilidades de memoria de trabajo tienen dificultad para mantener y retener esa información entrante. Esto significa que tienen menos material para trabajar cuando realizan una tarea.

En la clase de matemática, pueden saber cómo hacer diferentes tipos de cálculos. Sin embargo, se encuentran con dificultades con los problemas orales. Es difícil escuchar las palabras claves que indican qué operación utilizar, mientras que al mismo tiempo se deben recordar los números que deben conectarse a la ecuación.

Ser capaz de resolver problemas de matemática depende de una serie de habilidades: la capacidad de reconocer, reproducir y ver patrones en números para resolver, además de recordar hechos matemáticos básicos.

La información sobre los hechos aritméticos básicos se almacena en la memoria en forma de nodos. Al comienzo del aprendizaje aritmético el niño posee una escasa fuerza asociativa internodal, por lo que frecuentemente debe recurrir a asociaciones visuales, conjeturas u otras estrategias. A medida que se producen respuestas acertadas se aumenta la fuerza asociativa entre nodos de hechos aritméticos y nodos de respuestas, y se va produciendo la automatización de las operaciones aritméticas elementales, lo cual supone un importante ahorro cognitivo (Baroody, 1988).

Los niños con mayor rendimiento en matemática poseen mayor capacidad de recordar, secuenciar y visualizar información, lo que posibilita el desarrollo de la combinación de estrategias y la velocidad del procesamiento para la recuperación de resultados.

Partiendo de que las capacidades que va adquiriendo el niño durante su desarrollo no son producto sólo de la maduración a nivel neurológico, sino que en gran medida son el resultado de la interacción con el medio, la estimulación y la educación, debemos trabajar en estrategias y métodos pedagógicos más eficaces que favorecerían la expansión de estas capacidades, potenciando la capacidad de aprender.

Referencias bibliográficas:

  • Holmes, J. & Gathercole, S.E. (2014). Taking working memory training from the laboratory into schools, Educational Psychology: An International Journal of Experimental Educational Psychology, 34:4, 440-450, DOI: 10.1080/01443410.2013.797338. <https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4579053/>
  • Baroody, A. (1998). El pensamiento matemático de los niños. Aprendizaje Visor, Madrid. ISBN: 9788477740216.

Imagen: Designed by xb100 / Freepik


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