¿Por qué los adultos mayores duermen menos?


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Llegar a la adultez trae consigo cambios en todo nuestro cuerpo, muchas veces desencadenados por el simple paso de los años y otras por el estilo de vida que llevamos. Uno de los más frecuentes es el de la duración del sueño, que con la sucesión de los años parecería disminuir.

Si bien éste es un hecho multifactorial que puede verse acrecentado por efectos secundarios de medicamentos, aumentos en la frecuencia de las ganas de orinar, dolores articulares, etc., también podría tener origen en la disminución de los niveles de la hormona melatonina producidos en la glándula pineal. Ésta es la encargada de regular el ciclo del sueño, según concluyeron estudios de la Agencia Navarra para la Autonomía de las Personas.

A su vez, el Departamento de Oftalmología del Hospital Glostrup de Dinamarca parecería haber hallado uno de los factores por el cual disminuyen los niveles de melatonina en el que se vería involucrado el envejecimiento ocular. El principal regulador del reloj biológico es la luz (principalmente el espectro azul), la cual es recibida por la retina. Con el transcurso de los años el cristalino (que se encuentra delante de la retina y nos permite enfocar) se amarillea, dificultando el paso de la luz azul, pudiendo esto desencadenar en una disfunción en la regulación del sueño.

Para nuestra suerte los niveles de luz no son los únicos responsables en iniciar la liberación de melatonina, por lo que podemos adoptar algunas costumbres que nos ayudarán a conciliar de mejor manera el sueño:

- Cenar lo más temprano posible con alimentos livianos o fáciles de digerir.

- Evitar las bebidas con cafeína, la cual no solo se encuentra en el café, sino también (aunque en menor medida) en el té negro y el mate.

- Intentar irse a la cama en horarios similares y evitar ver programas de televisión que atraigan nuestra atención. Lo mejor para desencadenar el sueño es apagar la luz temprano y buscar un canal que nos aburra.

- En algunas personas el área de unión temporoparietal se encuentra más activa, lo que puede ocasionar mayor número de despertares durante el lapso de la noche. Para evitar esto es recomendarle intentar aislarse del ruido exterior cerrando las ventanas.

- También es conveniente mantener una vida activa, algo que no solo ayudará a disminuir los niveles de estrés (un factor muy negativo para conciliar el sueño), sino que también fomentará un cansancio físico que será otro indicador para nuestro cerebro de que debemos descansar para recuperarnos. No obstante, vale aclarar que el ejercicio debe realizarse varias horas previas al inicio del sueño.

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