¿Por qué el helado nos congela el cerebro?


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Esta extraña sensación se llama ganglioneuralgia esfenopalatina y sucede por un exceso de frío en el paladar (normalmente se genera por una exposición a bajas temperaturas por alrededor de 10 segundos). Inicialmente produce una contracción en los vasos sanguíneos, para luego dilatarlos, buscando llevar un mayor flujo de sangre a la zona y combatir el frío.

Este cambio brusco en el diámetro es detectado por los receptores de dolor de uno de los nervios craneales más importantes, el trigémino, el cual se encarga de avisarle al cerebro que nos haga conscientes de que debemos evitar de forma inmediata la ingesta de alimentos o bebidas a tan bajas temperaturas.

Este nervio controla prácticamente toda la sensibilidad facial, por lo que la sensación de molestia puede extenderse también a la frente.

La duración de este malestar es de aproximadamente 30 segundos y podemos combatirlo presionando nuestra lengua contra el paladar, algo que incrementará la temperatura del área.

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