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Queridos Amigos Lectores:

Queremos agradecerles los saludos recibidos por los tres años de vida de Descubriendo –el cerebro y la mente-.
Esta publicación es una edición especial, dedicada a Etología: Comportamiento animal, en respuesta a muchos pedidos que recibimos sobre el tema.

Editor: Asociación Educar para el Desarrollo Humano
Dirección General: Dr. Carlos Logatt Grabner
Dirección y Administración: Marita Castro
Correcciones y Coordinación general: Emanuel Moreira Merlo – Yasmín Logatt Grabner
Traducción al inglés: Karina Melnick
Supervisión y coordinación versión en inglés: Mirta Pola
Diagramación y Diseño: Jorge Condomí
Hospedado y Distribuido por Tlpweb

Secciones

Etología: Comportamiento animal

Habilidades cognitivas de los chimpancés

El miedo también se huele

Política animal

El lenguaje

Los elefantes

Ilusiones:

El efecto de una imagen borrosa

Notas realizadas en esta edición: Dr. Carlos Logatt Grabner – Marita Castro

Realizado el registro de la propiedad intelectual N°610917
Permitida su reproducción total o parcial citando la fuente

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Habilidades cognitivas de los chimpancés

chimpanceHace unos 50 años atrás conocíamos muy poco de nuestros primos más cercanos los chimpancés. Sus antepasados fueron el último linaje de los monos actuales que se separaron de la rama del árbol evolutivo, que derivo en nosotros los humanos, algo que probablemente ocurrió hace unos 6 millones de años.

Un examen genético reciente demuestra que a pesar de las grandes diferencias que ambas especies presentan externamente, a nivel de los genes la diferencia es tan solo del 1.23%.

Los chimpancés son capaces de mostrar una gran variedad de conductas y talentos. Al igual que nosotros fabrican y utilizan herramientas, cazan en grupo y participan de actos agresivos y violentos. Pero también son criaturas sociables capaces de mostrar empatía, tener autoconciencia, cooperar entre sí para la resolución de problemas, aprender por imitación y tener conductas altruistas con sus congéneres.

Los investigadores en nuestros días para estudiarlos, combinan el trabajo de campo en el que observan la conducta de los chimpancés en su hábitat natural, con experimentos de laboratorio que son creados para develar lo que los científicos denominan reservas cognitivas. Con respecto a estos últimos trabajos podemos destacar los de Tetsuro Matsuzawa, un primatólogo de Kioto.

Una de sus investigaciones fue realizada con un chimpancé joven, al que se le presentaban en la pantalla de una computadora en forma sucesiva y parpadeando números del 1 al 9, ubicados en posiciones al azar. Los números luego desaparecian en menos de 1 segundo y en el lugar donde estaban ubicados solo quedaban cuadrados en blanco, el chimpancé de una forma despreocupada aunque muy veloz marcaba sobre la pantalla la ubicación que estos tenían en orden ascendentes y de aparición que se le había mostrado, haciendo reaparecer los números nuevamente.

Si bien el primate había sido entrenado durante unos meses y recibía una recompensa en forma de alimento cada vez que acertaba, casi nunca fallo en sus intentos.

Cuando se hizo el mismo experimento con seres humanos ninguno logro superar la prueba y rara vez recordaban más de uno o dos números, no dejando lugar a dudas, de que la memoria de corto plazo de los chimpancés es muy superior a la de los seres humanos.

Según Matsuzawa la razón de esta superioridad, se debe a que las primeras especies de humanos redujeron su habilidad de recuerdo inmediato pero en cambio aprendieron simbolización y las habilidades de un lenguaje más complejo. Aquí nos encontramos con la llamada teoría de la compensación, que significa que si se quiere desarrollar una capacidad se debe perder parcialmente otra.

Por otro lado otro investigador, Misato Hayashi, describe experimentos que se llevaron adelante con crías de chimpancés en los que estos manipulaban cubos apilables y bloques cuadrados y cilíndricos. Si bien fueron más lentos para lograr esta destreza manual, la misma estaba ahí presente. La diferencia con los seres humanos, se encontraba en que estos comienzan a colocar bloques poco después de cumplir un año mientras que los chimpancés deben esperar a los 3 años.

Con respecto a experimentos realizados con espejos, se pudo observar que los chimpancés presentan conciencia de sí mismos (autoconciencia), algo que no está presente en el resto de los monos aunque si en otra especies como los delfines, grandes simios, elefantes y recientemente se unió el cuervo a este selecto grupo.

Otros estudios se ocuparon de plantear problemas tales como obtener alimentos ubicados al otro lado de una valla, los chimpancés mostraron disposición para cooperar unos con otros con el fin de tener éxito en la tarea siempre y cuando se beneficiaran todos los intervinientes.

Además cada grupo de chimpancés salvaje se caracteriza por tener su propia cultura algo que se puede observar en la forma y la variedad de herramientas que construyen. Según los científicos esto demuestra la importancia del aprendizaje social para adquirir habilidades por imitación que se da en estos animales.

El motivo que lleva a los investigadores a estar tan interesados por conocer el comportamiento y la inteligencia de los chimpancés, se debe a que a través de ellos pueden llegar a comprender las habilidades de nuestros primeros antepasados, ya que estos tenían un cerebro de un tamaño muy similar al de estos primates.

El miedo también se huele

Olfato

La nariz de todos los mamíferos, posee un sensor especial que le permite detectar las sustancias químicas que son emitidas por un congénere que se encuentra en una situación de peligro. Un equipo de investigadores de la Universidad de Lausana, Suiza, encabezados por Julien Brechbühl, encontró que el ganglio de Gruenenberg descubierto en 1953, una pequeña esfera de neuronas que están ubicados cerca de la punta de la nariz, sirve para detectar feromonas que son liberadas por un animal en situación de estrés y por lo tanto muestra que está asustado.

Se sabía que diferentes organismos como los peces, los insectos y los mamíferos eran capaces de emitir este compuesto, pero se desconocía como era detectado por otros miembros de la especie.

Las feromonas son sustancias químicas extremadamente volátiles y son trasmitidas por medio del aire que se encuentra alrededor de un animal, y su función es comunicar un mensaje a un individuo de la misma especie u otra. La ventaja de las feromonas es que se pueden enviar señales a distancia y sin obstáculos. Por ejemplo los machos de las mariposas Saturnia Pyri, son capaces de detectar el olor de la hembra a 20 km de distancia.

El estudio neuroanatómico con microscopia electrónica del ganglio de Gruenenberg, permitió comprobar que las neuronas que lo integran tienen características que son semejantes a la de las otras neuronas olfatorias conocidas.

Los investigadores para hacer esta investigación trabajaron con roedores que dividieron en dos grupos, uno estaba formado por ratones normales y en el otro por animales que carecían del ganglio de Gruenenberg. La respuesta a las feromonas liberadas por los científicos produjo respuestas muy diferentes, los animales del primer grupo dejaban de explorar la jaula y se quedaban como congelados, mientras que los segundos seguían haciendo sus cosas como si nada pasara.

El lenguaje

 

el lenguajeEl lenguaje, fue considerado hasta hace poco como el elemento más distintivo y diferenciador que poseíamos los seres humanos. Pero las nuevas investigaciones, muestran que compartimos con otros animales la comunicación a través de la gesticulación, el balbuceo la semántica y la sintaxis.

Tomemos por ejemplo a la gesticulación que es considerada la piedra basal a partir de la cual se construye la comunicación intergrupal.

Trabajos de investigación llevados adelante por Mike Tomasello, co-director del Instituto Max Planck de Antropología Evolucionaria y profesor Honorario de Psicología en la Universidad de Leipzig, han permitido reunir y codificar una lista de gestos observados en gibones, gorilas, chimpancés, y orangutanes que demuestran que los gestos son un elemento muy importante en la comunicación entre estos animales. Estos gestos pueden incluir al tacto, la vocalización, los movimientos oculares y particularmente en todos los casos los individuos esperan recibir la atención de los otros antes de emitir gestos visuales o fónicos, repitiendo alguno de ellos, si considera que no fue reconocido por el destinatario.

El hecho de que los seres humanos podamos entender los gestos de los simios, sugiere que existe una base evolutiva que compartimos con los demás primates. Estas similitudes fueron demostradas por investigadores de la universidad York en Canadá, que se dedicaron a examinar los gestos de bebes humanos de entre 9 y 15 meses de edad y de simios de distintas edades, hallando que tanto unos como otros usaban gestos muy similares para pedir cosas, como por ejemplo extender una mano para obtener alimento, o levantar ambos brazos para ser alzados por los progenitores. Ambos utilizan el señalamiento con un dedo de la mano para marcar un objeto de su interés así como también compartían los mismos gestos para protestar.

lenguaje2Otro elemento de la comunicación es el balbuceo y parece que aquí tampoco estamos solos, pues los delfines e incluso algunas aves lo utilizan, a los 5 meses los bebes humanos comienzan a emitir sus primeros sonidos bocales. Los científicos consideran que estos están formados por una selección al azar de todos los fonemas que somos capaces de producir. Pero a medida que los niños van aprendiendo el lenguaje nativo de sus padres, van progresivamente achicando su repertorio de sonidos para adecuarlo al mismo.

Los delfines bebes atraviesan también por una etapa de balbuceo, un grupo de investigadores de la Universidad de California en Davis, estuvo analizando la complejidad de los sonidos que estos animales emiten y encontraron que tienen un enorme parecido con los balbuceos humanos, en el sentido de que tienen un repertorio de sonido más alto que el de los adultos que los rodean. Esto lleva a la conclusión que practican los sonidos de su especie al igual que lo hace el bebe humano.

Pero como todos sabemos, el lenguaje es algo más que sonidos sin sentido, es especialmente el significado que se da a ellos. En este punto, los científicos han hallado que varias son las especies de animales que son capaces de otorgar un significado a sonidos especiales, conectándolos con ideas específicas y no al azar. Así los delfines utilizan sonidos personales que les permiten identificarse entre los integrantes de un mismo grupo. Cada uno es además capaz de desarrollar un único apodo personal, durante su primer año de vida y luego lo utilizara cada vez que se encuentre con otro delfín.

Los elefantes por su parte hacen lo suyo, son capaces de utilizar sonidos como si fueran palabras, según afirma la investigadora Katy Payne quien dirigió el proyecto “escucha de elefantes” de la Universidad de Cornell en Estados Unidos. En su trabajo Payne pudo recopilar un diccionario paquidérmico de sonidos utilizados por los elefantes con diversos propósitos como por ejemplo, indicar el lugar en donde se encuentra la fuente de agua más próxima.

lenguaje

Por otro lado la investigadora Rebecca Dunlop de la Universidad Queensland, Australia, elaboro un catalogo con 34 sonidos diferentes que son utilizados socialmente por las ballenas. Pero el ejemplo más claro de cómo los animales pueden establecer conexiones entre sonidos específicos y significados, proviene del zoológico de Edimburgo en donde vieron que los chimpancés utilizan distintos tipos de sonidos (gritos) para referirse a alimentos variados. Los que son más valorados por ejemplo el pan o las bananas se caracterizan por asociarse con sonidos más agudos pero en cambio aquellos que eran menos deseados tales como las manzanas verdes, generaban sonidos más graves. Y si se les hacia escuchar grabaciones de gritos asociados a algún alimento en particular, los chimpancés acudían presurosos al lugar donde se encontraba el alimento que había sido anunciado sónicamente.

Pero al mismo tiempo que los investigadores estudian como los animales se comunican entre sí, también están interesados en conocer hasta que nivel los animales son capaces de utilizar nuestro propio lenguaje. En el año 2002, un equipo de profesionales del Instituto Max Planck de Alemania afirmo que su perro collie al que apodaban Rico, era capaz de comprender el significado de cientos de palabras pudiendo si se le indicaba, ir a un salón y buscar un objeto que se le había pedido por medio de una palabra y que además era capaz de identificar objetos que le eran desconocidos siempre y cuando se encontrara junto a otro que si lo fuera, lo que sugiere que el perro era capaz de asociar una palabra nueva con un objeto que le era desconocido.

Otro animal famoso por su conocimiento de nuestro idioma, fue un loro gris africano llamado Alex, que fue estudiado durante 20 años por la investigadora Irene Pepperberg, de la Universidad de Brandeis EEUU. Alex, fue capaz de aprender unas 50 palabras que designaban a objetos diferentes, 7 colores, 5 figuras y podía comprender los números hasta el 10 incluyendo el 0, que es un concepto difícil de entender pues implica comprender la idea de nada.

Otros animales como los chimpancés enanos o bonobos entrenados en la Universidad de Georgia, pudieron comprender muchas frases del idioma inglés que incluían verbos y sustantivos. Uno de ellos Kansy, era capaz de comprender cientos de frases que nunca había escuchado antes tales como: “tráeme el dibujo de la pelota”. En una ocasión se le pidió que le pusiera agua a una zanahoria y el bonobo tiro la verdura por la ventana, el investigador considero que no había comprendido el pedido, pero su asombro fue enorme al ver que estaba lloviendo, o sea que Kansy tenía razón en su accionar pues la zanahoria se iba a mojar.

Los elefantes

elefantes

Con una espectativa de vida superior o similar a la humana, los elefantes se caracterizan por formar una de las redes sociales mejor articuladas que se han observado hasta ahora en el mundo animal. Sus sociedades se organizan como un matriarcado, con un grupo central formado por unos diez elefantes todos ellos dirigidos por la hembra de mayor edad.

Los elefantes y sus costumbres, fueron estudiados por George Wittemyerg, quien se dedica a la investigación del comportamiento animal en la Universidad de California. Por lo general estos animales recorren juntos grandes distancias y solo se detienen para beber o para consumir su alimento.

Estos grupos se caracterizan por estar tomando decisiones permanentemente actuando como si deliberaran entre sí tanto sea por la búsqueda de agua, de comida o la preservación de su propia seguridad, pudiéndoselos oír emitir sonidos de discrepancia, aunque es finalmente la matriarca la que tiene la última palabra en caso de que no logren un acuerdo.

A veces puede suceder que haya desigualdad de ideas en algún tema específico, por lo que se dividen temporalmente, aunque luego vuelven a reunirse. La edad juega a favor, pues las hembras mayores son las que ocupan los mejores sitios para dormir y son las que comen las mejores raciones de comida, aun cuando físicamente no sean las más voluminosas. Pero estos privilegios tienen su contra partida, en el sentido de también tienen mayores responsabilidades siendo la matriarca la que en casos de conflictos con otros grupos de elefantes o encuentros con otro grupo de predadores como los leones, deben ser quienes van al frente aunque esto signifique a veces la posibilidad de ser herida o terminar muerta.

Ilusiones ópticas: El efecto de una imagen borrosa

Lo que vemos puede confundir a nuestro cerebro

Al mirar esta imagen, percibimos al centro como en movimiento. Está ilusión se produce por ser borrosa la figura. Los especialistas en fotografía y diseño conocen muy bien este efecto, y por ello intencionalmente generan partes borrosas en sus trabajos para producir sensación de movimiento en imágenes estáticas.

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