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Asociacion educar

Estimados amigos:

Les agradecemos la enorme cantidad de saludos y felicitaciones recibidas por el primer año de vida de “Descubriendo –el cerebro y la mente”

Desde nuestra Asociación, queremos darles las Felicitaciones!!! a Uds. también, por ser una parte importantísima de nuestra publicación, ya que gracias a la difusión que hacen seguimos creciendo día a día y cumplimos el objetivo de que el pensamiento científico llegue lo más rápido posible a todas las personas.

Nuestro afecto y agradecimiento.

Las versiones de  en inglés, serán editadas 30 días después de la versión en castellano. Ya se encuentra disponible el número de agosto.

 

FORMACIÓN DE PSICONEUROEDUCADORES
Talleres Gratuitos - Septiembre 2006

La ley de los 150

El antropólogo británico Robin Dunbar, sustenta la teoría de que la unidad cerebro mente (U.C.M.) humana evolucionó hasta alcanzar el tamaño actual, con el fin de poder manejar las complejidades que representa un grupo social numeroso.

Para ello pone como ejemplo, que si un individuo pertenece a un grupo formado por 5 miembros, debe memorizar 10 relaciones diferentes: las que tiene con los otros 4 integrantes del grupo, y probablemente con otras 6 personas, vinculadas a estos últimos.

Pero si el grupo creciera hasta el número de 20 miembros, el mismo individuo debería ser capaz de memorizar 190 relaciones: la de el con los otras 19 personas y 171 más que se podrían formar entre los demás.

Si bien el tamaño del grupo inicial sólo se habrá cuadruplicado, el trabajo cognitivo que deberá hacer ese cerebro se habrá incrementado 19 veces.

Es decir que el progreso en el tamaño de un grupo determinado, da lugar a un crecimiento exponencial de la carga mental a la que será sometido cada uno de sus componentes.

imagenDe todos los primates conocidos, los seres humanos son capaces de formar los grupos de socialización más grandes, y esto es debido al hecho de que somos los únicos que poseemos cerebros tan grandes como para manejar este tipo de complejidades.

Dunbar desarrolló una ecuación, que funciona para la mayoría de los primates, que permite relacionar el volumen de la corteza cerebral con el tamaño del grupo que serán capaces de formar. Ella brinda el máximo tamaño de grupo que es previsible en cada especie.
 
Para los seres humanos, el tamaño máximo del grupo se encuentra cerca de 150, que es la cantidad máxima de personas con quienes podemos tener una relación social auténtica y estrecha.

Dunbar ha analizado a 21 sociedades cazadoras y recolectoras,  sobre las cuáles hay evidencia histórica y antropológica, como los Tavade de Nueva Guinea, los Ona de Tierra del fuego y encontró que el número promedio de individuos en cada aldea era de 148,4.

El mismo patrón se puede observar en las organizaciones militares, pues éstas han comprobado, luego de años de ensayo y error, que  el tamaño de una unidad funcional destinada a la lucha no debía sobrepasar los 200 hombres.
 
imagenCon un grupo de 150 integrantes, las formalidades no son necesarias. El comportamiento puede ser controlado en base a lealtades personales y a contactos directos de hombre a hombre.
Con grupos más grandes, esto es imposible. Los grupos pequeños poseen una especie de presión grupal que consiste en conocer a los demás lo suficiente como para que la opinión que tengan los otros de nosotros nos importe mucho.

Otro ejemplo, es el grupo religioso conocido como el Hutteritas. Ellos también, tras centenares de años de ensayo y error, han llegado a la conclusión de que el tamaño máximo para una colonia, debe ser menor de 150 personas. Han estado siguiendo esta regla por siglos y cada vez que una colonia se acerca a este número, la dividen en dos colonias separadas.
 
Cuando los grupos son más reducidos, la gente se siente más unida que si la comunidad crece demasiado, ya que en este último caso ya no hay bastante trabajo en común, quedan pocas cosas que se hagan en conjunto, por lo que muchas caras empiezan a ser desconocidas, y el espíritu de camarería comienza a resquebrajarse.

En definitiva, la ley de los 150 nos esta indicando cuál es la cantidad máxima de contactos que uno puede reconocer y con quién existe un vínculo emocional en grado suficiente, así como un cierto umbral de interacción, comprensión y conciencia del otro.
Esto constituiría lo que se denomina el núcleo duro de la red personal de las relaciones sociales que tiene una persona determinada.

A continuación de ésta encontraremos un área formada por un círculo más amplio de personas potencialmente accesibles, con quienes no se tiene una relación estable, pero que son vagamente conocidas, o con quienes se podría entrar en contacto con facilidad para iniciar una nueva relación.
Y por último, queda una capa periférica formada por individuos que nos conocen, aunque nosotros no los conozcamos a ellos en absoluto. Esta última capa, que podemos llamar el círculo de la fama, será tanto más extensa y nutrida, cuanto más conocida sea una persona.

Entonces, es necesario destacar que la extensión y la densidad de la red social que posea un individuo, será de vital importancia para su supervivencia, aunque también habrá que tener en cuenta  la calidad de todos los vínculos que contiene.

El núcleo duro sería poco potente, si en su mayor parte estuviera constituido por personas insensibles, torpes, egoístas y con escasa influencia social. Por el contrario, si incluye a 150 personas solícitas, inteligentes, emocionalmente maduras y con una gran influencia, entonces se dispondrá de mayor riqueza social.
 
De la misma forma, la calidad de la capa periférica es también un elemento a considerar. Cuanto mayor sea la calidad de las personas que incluye, mejores y más abundantes serán las oportunidades y los recursos que ofrezca.

Algo parecido se puede decir de la capa más externa. No es igual ser popular entre un círculo de personas de escasa proyección, que gozar de fama bien merecida en un círculo amplio de personas estratégicamente situadas en posiciones clave del entramado social.

Muchas personas piensan que el dinero es el elemento de mayor utilidad para asegurar la supervivencia, pero a la larga hay un elemento que lo será aun más, y no es otra cosa que poseer una buena red de relaciones sociales. De aquí la importancia de desarrollar las capacidades altruistas de los lóbulos prefrontales.

Conociendo a la depresión.Por qué afecta más a las mujeres

imagenLa depresión es una enfermedad cada vez más generalizada dentro de la población,  siendo su víctima principal la mujer. 
A fines de los años 70, el psiquiatra Herald Klerman, realizó un gran estudio sobre enfermedades mentales, en los Estados Unidos. Para el mismo se tomaron 9500 personas, como muestras representativas de adultos estadounidense. A cada uno de ellos, se le realizó una entrevista muy semejante a la que se le hacía a cualquier persona que consultara por primera vez a un profesional del área de la psicología.

Se esperaba demostrar que cuanto más edad tuviera una persona, mayor sería su posibilidad de haber padecido episodios de depresión.

No obstante estas expectativas, cuando los estudiosos revisaron los datos recogidos, encontraron que algo no funcionaba bien, pues éstos mostraban que la gente nacida alrededor de 1925 no había padecido depresión en demasía, ya que ésta sólo había afectado al 4% de ese grupo.

Aún peor, cuando tuvieron en cuenta los datos de los que habían nacido antes de la primera guerra mundial (1914). En ellos, la cantidad de afectados descendía al 1%.

Pero las sorpresas no terminaron ahí pues, al controlar los datos de las personas nacidas durante la segunda mitad del siglo veinte, encontraron que éstas tenían 10 veces más probabilidades de sufrir depresión que sus predecesores.

Un solo estudio, sin embargo, no debería ser suficiente para marcar una tendencia definitiva, pero otros hallazgos no hicieron más que confirmar que la depresión iba aumentando su frecuencia, a medida que avanzaba el siglo 20. Y aunque los varones la sufrían en una proporción menor, aproximadamente la mitad que las mujeres, en ellos se presentaba el mismo incremento porcentual.

Actualmente, no solo es más común que las víctimas de la depresión se vean atacadas en épocas más tempranas de su vida, sino que también los ataques son más severos.
Así, en la década del treinta, la edad del primer ataque era cercana a los 30 ó 35 años, pero ya en 1956, el mismo se producía entre los 20 y 25 años.

Puesto que la depresión severa es recurrente en más o menos el 50% de los pacientes que la han padecido, esto significa que en la actualidad, las personas que han adelantado en diez años el primer ataque, aumentarán las cifras de estadísticas de personas afectadas.

Esta tendencia al aumento de la depresión, se mantuvo durante todo el siglo, haciéndose más pronunciada en la década del 90.

Un trabajo llevado a delante por el Dr. Peter Lewinsohn, del instituto de investigación de Oregon, entrevistó a 1710 adolescentes,  la mitad nacido entre los años 1968 y 1971, y la otra mitad entre 1972 y 1974. Aquí se pudo observar que los que tenían más edad, sufrían de un índice de depresión del 4,5%, mientras que en los jóvenes del segundo grupo, el mismo ascendía al 7,2%.

Estos resultados parecen aún más increíbles, teniendo en cuenta que estos jóvenes viven en medio de una gran prosperidad económica y un bienestar material único.

Las causas de las diferencias hombres y mujeres:

En un primer momento, se pensó que la diferencia entre los hombres y las mujeres, se debía a que las mujeres son más proclives a consultar a un profesional cuando se sienten mal o deprimidas, pero la desigualdad aparece tanto en consultas privadas como en censos llevados a cabo puerta a puerta.

Tampoco se debe a que tienen peores puestos laborales y que sus ingresos son menores que los de los hombres, pues cuando se igualan los grupos de comparación hombre/mujeres, la diferencia se sigue manteniendo y esto es tan así, que las mujeres ricas siguen sufriendo dos veces más depresión que los hombres ricos.

Con respecto a la genética, si bien existen algunos estudios que muestran que ésta contribuye en algo a la depresión, lo más probable es que la misma no sea la causa real de esta desproporción. Otra causa esgrimida es que el papel de la mujer en esta sociedad es más difícil que el del hombre, pues muchas veces debe ser esposa, mantener su empleo y ocuparse de la casa, pero la realidad es que las esposas que no trabajan se deprimen más que las que trabajan.

La causa, entonces, debe ser buscada entre los siguientes tres factores:

imagen1.- El estilo interpretativo femenino, tiende a ser mucho más rumiante que el masculino. Ésta sería una explicación de por qué, ante un problema, los hombres actúan mientras las mujeres piensan en él, solas o acompañadas.
Si la depresión es básicamente un trastorno del propio pensar, el rumiar ideas depresivas no puede más que incrementar el problema. De hecho, está comprobado que la depresión en sí misma, activa más el pensamiento automático en las mujeres, lo que, por supuesto, juega en contra, en el caso del que ese pensamiento sea depresivo.
 
2.- Otra explicación de esta diferencia es la denominada desesperanza aprendida, cuyo origen serían las numerosas experiencias de impotencia que sufren las mujeres a lo largo de su vida. Ejemplo de estas situaciones, son los niños a los que se los educa para que confíen en sí mismo y sean activos, en contraposición con las niñas de quienes se espera que sean más pasivas y dependientes.

Cuando crecen, la sociedad no ve con buenos ojos que la mujer abarque los roles de esposa-madre y de empleada-empresaria. Y si a pesar de todo, una mujer logra sobresalir y ascender a puestos de poder, se la sigue considerando como si estuviera fuera de lugar.

3.- La tercera razón posible y quizás una de las más importantes, es la busca del denominado peso y belleza ideales. La mayoría de las mujeres actuales, tienen instalada en sus mentes que ser delgada es sinónimo de ser muy hermosa.

Pero el alcanzar el peso ideal es casi un imposible desde el punto de vista de la biología humana. Se a comprobado que las mujeres que hacen dietas constantes para llegar al peso soñado, aún sabiendo que fracasarán en el 95% de los casos, están trabajando sin saberlo, para ser depresivas en el futuro. En todo el mundo se ve que las culturas que tienen el peso ideal como estandarte de belleza femenina, poseen más mujeres afectadas de depresión y trastornos alimentarios.

Y un estudio que confirma esta tendencia fue realizado con varios centenares de niñas menores de 12 años.
Se buscaba predecir quienes de ellas corrían más peligro de ser depresivas al llegar ala pubertad. El gran descubrimiento fue que el descontento con su cuerpo y peso, era el mayor factor de riesgo.

Conocer los tres factores antes mencionados es muy importante, porque todos ellos pueden ser modificados favorablemente, a través de la educación (psiconeuroeducación). Y cuanto antes se logre aplicar los conocimientos que nos brinda la psiconeuroeducación, más rápidamente se podrá revertir esta tendencia responsable de un sufrimiento que aumenta día a día.

La actitud optimista mejora la salud de las personas mayores.

El optimismo, entendido como la tendencia de la mente humana a esperar resultados favorables y positivos en la vida, ha sido confirmado como un elemento clave en la supervivencia de las personas mayores.

imageLas ventajas de una aptitud y estilo interpretativo optimista, han sido confirmadas a través de un estudio realizado en el centro psiquiátrico holandés G.G.Z Delfland, dirigido por el doctor Eric Giltay.

El trabajo mencionado se inició hace una década abarcando 999 hombres y mujeres de edades comprendidas entre los 65 y 85 años de edad.

Al comenzar el trabajo, las personas elegidas debieron completar un cuestionario acerca de su salud, su amor propio, sus valores morales y por supuesto su grado de optimismo o pesimismo ante las circunstancias de la vida.

Desde entonces se siguió la evolución del grupo, pudiéndose determinar que entre los 397 fallecimientos ocurridos, los optimistas demostraron tener un riesgo menor en un 55 % en la mortalidad por cualquier causa, y un 23 % menos en la mortalidad por problemas cardíacos.

Ya se conocía que las tendencias interpretativas depresivas eran un riesgo para el desarrollo de afecciones cardíacas, pero la novedad encontrada es que la visión positiva de la vida, por el contrario,  proporciona mejor salud y supervivencia.

imageEl estudio también arrojó que, curiosamente, el optimismo, como protección, es más efectivo como protección en los hombres que en la mujeres. Pero es posible que esta tendencia observada, se deba solo a que la mortalidad de los hombres mayores es mas alta que la de sus pares femeninas, por lo que quizás en ellos el porcentaje encontrado resultara más llamativo.

Sin embargo, el estudio no muestra ninguna diferencia entre los dos géneros, en cuanto al efecto protector del optimismo con respecto al las enfermedades cardiacas.

El equipo de investigadores también  descubrió que la gente pesimista tiende a desarrollar con más frecuencia hábitos de vida negativos para su salud tales como fumar, beber en exceso, comer comida chatarra, que conducen con mas frecuencia a padecer de hipertensión, obesidad e hipercolesterolemia.

Aún falta investigar, si la salud de los jóvenes también es afectada por su actitud (optimista o pesimista), y si esta última puede ser modificada tempranamente, a través del aprendizaje, incorporando conocimientos que les permitan conseguir un control consciente de su estilo interpretativo, con el fin de reencausar las tendencias genéticas y culturales heredadas, que no les son beneficiosas.

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La Memoria Transactiva

imagenEste concepto fue desarrollado por el psicólogo Daniel Wegner, de la Universidad de Virginia, planteando que no solo almacenamos datos en nuestra propia unidad cerebro mente (UCM), sino que también lo hacemos dentro de la cabeza de otras personas, especialmente si estas pertenecen a nuestro entorno cercano como por ejemplo nuestros padres, esposos, hijos, amigos íntimos, socios o compañeros de trabajo.

Hace algunos años Wegner, sometió a un test de memoria a 59 parejas. A la mitad de ellas, se les permitió quedarse juntas en el momento de realización de la prueba, mientras que la otra mitad debió resolverlo emparejadas con personas que les eran totalmente desconocidas.

El test consistía en leer 64 frases en las cuales había una palabra subrayada, como por ejemplo: Midor,  un licor japonés realizado con pulpa de melón.

Cinco minutos después de leer todas las frases, las parejas de ambos tipos debían escribir en una hoja todas las que podían recordar.

Como era de esperar, según esta hipótesis, las parejas formadas por dos personas que ya se conocían podían recordar mayor cantidad de frases, que las parejas integradas por dos desconocidos.

Wegner sostiene que cuando dos personas se conocen bien, forman un sistema de memoria en común o complementaria, al que el denomina sistema de memoria transactiva. Ese sistema estaría basado en una comprensión tácita de cuál de los dos integrantes puede acumular y recordar cierto tipos de datos.

La memoria transactiva sólo surge cuando hay algún tipo de intimidad entre dos personas, y de hecho la pérdida de estas memorias de pareja es uno de los factores que puede hacer tan traumático un divorcio.

Tanto es así, que muchas personas divorciadas o viudas manifiestan sufrir de trastornos cognitivos al pasar por ese trance, cuando en realidad sólo están manifestando la pérdida de su sistema externo de memoria.

Por supuesto que esa pérdida será aún más grave cuanto más larga haya sido la convivencia.

El dejar de contar con la inmensa cantidad de bits de información acumulados en el cerebro de su ex compañero, resulta muy traumático, ya que la pérdida de la memoria transactiva se vive como la pérdida de una parte de la memoria de si mismo , y aún de la propia vida.

Dado que la energía mental es un bien más que limitado, cada integrante de la pareja, del grupo familiar  o de trabajo, sólo se concentra en las cosas que sabe hacer mejor, por lo que la especialización de sus componentes es algo inevitable.

El conocer bien a la persona con quien convivimos, es muy necesario para tener la certeza de cuáles son las cosas de las que se ocupa cada uno y para comprender que si el otro falta, nos faltará una parte de la información.

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 Memoria transactiva en la empresa:
En las empresas se habla mucho de la memoria transactiva aplicada a que los grupos laborales tengan siempre espacios de comunicación general:

  1. Para que las llamadas islas que forman las personas o los pequeños grupos de conocimiento, se conecten para crear flujos de comunicación abierta y permanente.
  2. Para que en el caso de que un miembro se retire, el grupo pueda cubrir la falta.

Las empresas y líderes que facilitan la creación de equipos de conocimiento, como una parte integral de los programas de gestión, lograrán sin duda beneficios significativos.

Ilusiones

Si observas la siguiente imagen durante un minuto, centrando en sus colores la atención de tu UCM (unidad cerebro mente), y luego miras un papel en blanco, bien iluminado, verás aparecer en él, la imagen de la bandera de un conocido país.

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Lo que sucede es que al estimular solamente algunos receptores de color, el cerebro pierde su calibración cromática.
Por ello, cuando ha estado recibiendo unos colores concretos, al mirar una superficie en blanco, sin información cromática, automáticamente interpreta que se trata de una combinación de los colores que no ha estado recibiendo.