El acto de cabecear en un partido de fútbol es uno de los más comunes. Sin embargo, luego de que en los últimos años este deporte fuera denominado como de alto nivel de exposición a los traumatismos de cráneo, es importante conocer las implicaciones que conlleva la simple decisión de darle a la pelota un cabezazo.
  • 28 de Mayo de 2018

¿Puede el cabezazo en el fútbol generar un traumatismo cerebral?

En forma global el fútbol es el deporte colectivo más difundido y más popular de acuerdo a su número de participantes y de hinchas. La Federación Internacional de la Asociación de Fútbol (FIFA) informa que existen más de 224 millones de jugadores activos registrados en asociaciones nacionales en 204 países.

Ya en el año 1424 el rey de Escocia Jaime I trató de prohibir el entonces denominado fute-ball porque los jóvenes estaban más inclinados a participar en este juego y desechaban los importantes deportes de combate medievales como el tiro con arco y la esgrima.

El acto de jugar o golpear la pelota con la cabeza proviene del norte de Inglaterra. Se volvió más y más popular una década después que las reglas originales fueran adoptadas por la Asociación de Football, en 1863.

En 1872 la Asociación agregó una nueva regla prohibiendo que el esférico fuera tocado con las manos. Desde entonces el llamado cabezazo se volvió una parte integral del juego. También desde ese momento comenzaron las especulaciones de si además de los peligros existentes de que los futbolistas chocaran sus cabezas durante el partido con diferentes partes del cuerpo o cabeza contra cabeza, la posibilidad de que se produjera un traumatismo de cráneo por cabecear fuera posible.

El fútbol ha sido reconocido como un típico deporte de contacto con un relativamente alto nivel de exposición a los traumatismos de cráneo sólo en los últimos años. La Academia Americana de Pediatría lo ha postulado como un deporte de contacto en la misma categoría que el Fútbol Americano o el Hockey sobre hielo con una frecuencia comparable de traumatismos de cráneo.

Como un deporte de contacto típico este juego puede dar lugar a varios tipos de lesiones. La mayoría afectan el tobillo, la rodilla o la región inguinal. Sin embrago, el 13% de los golpes son traumatismos de cráneo con una incidencia de 1,7 lesiones por cada 1.000 horas de juego. Este número engloba todo tipo de lesiones craneales incluyendo lesiones faciales, conmociones cerebrales, moretones y lesiones oculares.

La incidencia de conmociones cerebrales es de 0,5 lesiones por cada 1.000 horas de juego de fútbol.

Los traumatismos de cráneo pueden producirse por golpes en la cabeza de diferentes zonas corporales de otros jugadores (cabeza con cabeza, codo con cabeza, etc.), golpear con la cabeza el terreno, el marco del arco o golpes con la pelota.

Otra razón de los traumatismos son fuerzas que están por debajo del nivel requerido para gatillar los síntomas de una conmoción cerebral. En estos casos se utiliza el término de microtrauma.

Estas lesiones se generan cuando el jugador cabecea la pelota con el objetivo de controlarla, redirigirla o acelerarla hacia su objetivo. El impacto de estos microtraumas es acumulativo y crónico.

El número de cabezazos también es importante. Los jugadores profesionales cabecean entre 6 y 16 veces por partido. Para un jugador profesional, cuya carrera puede durar hasta 20 años, esto representa una importante carga acumulativa de golpes a su cabeza.

Las investigaciones informan cuatro mecanismos diferentes que tienen impacto en el desarrollo de los cambios neuropatológicos en el traumatismo craneal agudo causado en la práctica del boxeo y otros deportes de contacto así como también en el fútbol. Estos mecanismos incluyen la aceleración angular y giratoria, la aceleración lineal y las lesiones de la arteria carotidea. La aceleración angular y giratoria son muy peligrosas porque implican una aceleración brusca de la cabeza con un movimiento simultáneo rotatorio del cerebro que puede llevar a lesiones vasculares por su estiramiento y oclusión. Exactamente este mecanismo es el que ocurre durante el cabezazo.

La aceleración lineal causa lesiones isquémicas focales que empeoran con el número de golpes microtraumáticos.

Se encontraron anormalidades en el electroencefalograma y un aumento en la incidencia de la atrofia cerebral en jugadores profesionales de fútbol activos y retirados. También son más frecuentes los síntomas cognitivos y emocionales típicos del síndrome post-conmocional.

Sin embargo, estos resultados no han sido replicados en todas las investigaciones.

La Academia Canadiense de Medicina del Deporte ha planteado una serie de recomendaciones entre las que se incluyen:

  • La pelota de fútbol número 3 es recomendada para niños menores de 10 años.
  • La pelota número 4 es recomendada para niños entre los 10 y los 14 años.
  • La pelota número 5 es recomendada para los adolescentes mayores de 14 años.
  • Los niños deben estrictamente evitar cabecear mientras juegan debido a los efectos dudosos de golpear la pelota con la cabeza.
  • El marco del arco debe ser acolchado.

Referencia bibliográfica:

  • Guthrie RM. Emerging data on the incidence of concussion in football practice at all levels of amateur play. Phys Sportsmed. 2015 Nov;43(4):333-5. doi: 10.1080/00913847.2015.1081552.

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