07 de Marzo de 2018

Ilustración neurociencias: Lóbulo parietal

El lóbulo parietal se encuentra ubicado en la línea medial, bajo el cráneo. Es de vital importancia para recibir los estímulos eléctricos y químicos de entrada (input). Asimismo, es básicamente una zona de neuronas con propiedades de respuesta complejas, hecho que nos permite contar con campos receptivos mucho más amplios que otras especies.

Neuroanatómicamente el lóbulo parietal se encuentra ubicado en la línea medial, bajo el cráneo. Forma parte de los cuatro grandes lóbulos del cerebro (frontal, parietal, occipital y temporal). Es de vital importancia para recibir los estímulos eléctricos y químicos de entrada (input) hacia todo el componente visual y la corteza somatosensorial. Se constituye como un lóbulo decisivo para la integración entre las dos modalidades anteriormente mencionadas. Esta área está involucrada con las funciones corticales dado que todo lo que vemos en color verde en la imagen de más arriba corresponde con las pertenecientes al lóbulo parietal. Esto quiere decir que el lóbulo parietal es básicamente una zona de neuronas con propiedades de respuesta sumamente complejas en todos los componentes sensoriales de orden inferior y nos permite contar con campos receptivos mucho más amplios que otras especies, lo que indica un mayor grado de integración de información visual que animales como los elefantes, los topos o los calamares, haciendo que la visión sea nuestro sentido más utilizado en la cotidianidad a lo largo de todas nuestras vidas.

Las áreas sensoriales con que el lóbulo parietal tiene mayores y más fuertes conexiones son la enorme diversidad de estructuras corticales, junto con las áreas límbicas, las cuales son indispensables para las emociones, los estados emocionales y los impulsos, jugando un papel decisivo en la consolidación de la memoria y conectándose además hacia áreas corticales prefrontales involucradas en la planificación motora.

Los lóbulos parietales se encargan también de regular las sensaciones táctiles, las sensaciones térmicas (cuando sentimos calor o mucho frío), la presión sobre nuestro cuerpo, las sensaciones de dolor y la interpretación del sufrimiento, junto con la coordinación en la marcha y el balance de nuestro cuerpo en entornos y situaciones determinadas.

Es válido recordarle al lector que sería un grave error suponer que por causa de la especialización que tienen los lóbulos parietales o las demás áreas del cerebro, debemos creer que funciona como una computadora o como un sistema de cajones de los cuales se toma información o datos cuando se lo considera pertinente: sus conexiones se interrelacionan de forma funcional con todas las demás regiones encefálicas, ya sea en mayor o menor proporción. Debe quedar en claro que el cerebro, definitivamente, no opera como un ordenador, sino como un órgano vivo similar al corazón en cuanto a su vitalidad y a los intestinos en cuanto a su complejidad, aunque debe recalcarse que dista abismalmente en su grado de complejidad respecto de cualquier mecanismo u organismo conocido.

Finalmente, la neuropsicología clínica ha encontrado en diversos estudios evidencia numerosa de que los daños o lesiones sufridos por personas en la región supramarginal inferior de los lóbulos parietales genera afasia de conducción. Esto quiere decir que el individuo afectado presentará problemas graves para repetir frases de forma fluida, además de dificultad en conectar un fonema con otro. Esto acarrea dificultades en la escritura y la lectura, siendo muy notorias las fallas en la articulación del lenguaje espontaneo. Por esta razón, se requiere la administración de protocolos neuropsicológicos completos para diagnosticar con precisión el daño funcional del paciente y posteriormente conseguir establecer cuáles serán los programas de rehabilitación neuropsicológica adecuados para mejorar gradualmente las funciones afectadas.

Bibliografía:

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  • Bettencourt, KC., & Xu, Y. (2016). Decoding the content of visual short-term memory under distraction in occipital and parietal areas. Nature Neuroscience, 19:150–157.
  • Jeong, SK., & Xu, Y. (2016). The impact of top-down spatial attention on laterality and hemispheric asymmetry in the human parietal cortex. Journal of Vision, 16:2–12.
  • Sestieri, C., Shulman, GL., & Corbetta, M. (2017). The contribution of the human posterior parietal cortex to episodic memory. Nature, 18:183–192.
  • Sheremata, S., Somers, D., & Shomstein, S. (2018). Visual Short-Term Memory Activity in Parietal Lobe Reflects Cognitive Processes beyond Attentional Selection. The Journal of Neuroscience, 38(6):1511-1519.

Autor: Dr. Nicolás Parra Bolaños

  • Clasificado como Investigador Junior (IJ) de Colciencias (Colombia).
  • Neurosicoeducador Certificado por la Asociación Educar para el Desarrollo Humano (Argentina).
  • Doctor en Ciencias de la Educación, Universidad Cuauhtémoc (México).
  • Máster en Neuropsicología, Universidad Internacional de la Rioja (España).
  • Licenciado en Psicología, Universidad Católica Luís Amigó (Colombia).
  • Co-Director Grupo de Investigación GRIESO de la Institución Universitaria Marco Fidel Suárez (Colombia).
  • Coordinador a Nivel Internacional del Laboratorio de Neurociencias y Educación de Asociación Educar para el Desarrollo Humano (Argentina).
  • Director Grupo de Investigación GRINSES de la Fundación Pampuri – ONG Internacional (Colombia).
  • Revisor para artículos científicos de las siguientes publicaciones: Revista de Ciencias de la Salud, Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud, Revista Praxis, Revista Internacional de Psicología, Revista de Psicología de la Universidad de Antioquia, Revista Perspectivas en Psicología, entre otras.
  • Publicó artículos científicos en las prestigiosas revistas: Revista de Neurología, Panamerican Journal of Neuropsychology, Revista Chilena de Neuropsicología, Revista Educación y Futuro Digital, Revista Electrónica de Investigación y Docencia Creativa, Revista Mexicana de Neurociencia, entre otras.

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